miércoles, 14 de noviembre de 2012

ONCE UPON A TIME... A WOMEN


Subí los escalones de dos en dos. Sujetando una maldita cebolla en lugar del corazón que se me estaba saliendo por la boca. Pero que coño me pasaba? En que estaba pensando cuando se me ocurrió invitar a comer al rarito, aunque atractivo, vecino del 1º1ª? “Tengo una consulta que hacerle...” seré gilipollas!!! a ver ahora que me invento. “ será una comida informal”... y tan informal!!! joder es que puede haber algo más informal que un plato de lentejas!!!




Entré en mi casa, cerré de golpe la puerta y me quedé apoyada contra ella como si ese gesto pudiera mantenerme a salvo de mi propia locura. Me vi patéticamente reflejada en el espejo de la entrada.

- Y tu que miras??? - me grité fuera de si

- Bien hecho chica!!! ya era hora de que te decidieras. Empezaba a pensar que te había perdido porque sinceramente, a parte de las fantasías que te montas tu solita, últimamente nuestra vida sexual es una puta pena.




Un asesor fiscal??? Joder lo que necesito es un loquero!!! quién en su sano juicio habla con su imagen reflejada en un espejo.

- Bueno chica, como dice el refrán “a lo hecho... pecho”. Respira hondo, tómate unos minutos para centrarte y ponte manos a la obra que el tiempo apremia.

Instintivamente miré el reloj de pared de la sala, apenas disponía de dos horas para organizar la disparatada cita que me había sacado de la manga. Por suerte la comida ya estaba en marcha y no necesitaba apenas atención y como entrantes nada que algunas latas no pudieran solucionar. Bien, primer problema resuelto. Ahora a la ducha y a preparar la mesa mientras pienso en que cojones puedo consultarle sin parecer una idiota integral.




Miré a mi alrededor, todo estaba listo. La comida, la mesa puesta junto al ventanal, las velas aromáticas. Solo me faltaba vestirme, pero como sabía perfectamente lo que me iba a poner eso no era problema, el verdadero problema es que tan solo disponía de escasos cuarenta y cinco minutos para encontrar una razón a mi sin razón. Eché un último vistazo escrutador a la sala dándole el aprobado y fui a vestirme.


En un acto de la coquetería más pura aromaticé suavemente todo mi cuerpo con aceite de mi perfume favorito “Firts”, mucho más apropiado para una comida que el perfume en sí. Una ojeada en el espejo y listo. Otra cosa hecha, bastante bien hecha diría yo a juzgar por la imagen que veía reflejada. Ahora a conectar mi portátil y buscar la pregunta del millón en treinta minutos





Empecé a teclear en todos los buscadores las consultas más habituales, pero sinceramente, todas me parecían una auténtica sandez, además para nada podían servirme de hilos conductores hacia la velada que sin darme cuenta había ido maquinando mentalmente. Debía encontrar algo, o mejor aún... debía inventarme algo lo suficientemente creíble como para que mi atractivo vecino cayera de cuatro patas en mis redes, aunque solo fuera, en el peor de los casos, por unas horas.

El timbre de la puerta sonó en el mismo instante en que en el reloj daban las dos. Desde luego es puntual. Cerré el portátil sin haber encontrado una buena pregunta para sus repuestas. Me tocaría improvisar sobre la marcha. Por suerte, hay veces en las que soy un genio improvisando. Ojalá hoy sea una de esas. Abrí la puerta. Allí estaba él, plantado frente a mi sin atreverse siquiera a sonreír, atractivamente vestido de negro y con una botella de vino en la mano.



- Adelante, está usted en su casa.

Titubeo y pensé si sería por la impresión que le causó verme enfundada en mi vestido, que por cierto, también era negro.

- Me alegro de que al final se haya decido usted a venir y de que se haya vestido, no hace precisamente un día como para andar por ahí atendiendo a vecinas inoportunas en paños menores.

Dios mío!!!! lo que vi reflejado en sus ojos hizo que me temblaran hasta las piernas. Acababa de meter la pata hasta el fondo. Empezábamos de la peor manera posible y yo era la única causante del desastre que reflejó su mirada. 



(Y aún hay más... mucho más...)







1 comentario:

  1. El toque de la colonia es… extraordinario.

    Improvisa ud muy bien, MiLady. Seguro que es ud única cocinando la situación. ¿Quién se atrevería a rechazar una comida informal con una mujer como ud? Quien lo hiciera si que estaría loco…

    Besos, contínuos y de continuidad.

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