martes, 26 de octubre de 2010

LA LLAMADA...

Hacía casi un año que Lola se había mudado de piso. Y aunque no era muy partidaria de intimidades con la comunidad, lo cierto era que se sentía acogida, sobre todo por el matrimonio con el que compartía rellano. Siempre estaban dispuestos a cariñosas charlas que Lola, aunque los apreciaba, procuraba no alargar más allá del viaje en ascensor.


Hacía casi un año que a Lola la llamaban por teléfono. Siempre a la misma hora, la misma voz y con el mismo tono. Al principio creyó que las llamadas iban dirigidas a la anterior inquilina y colgaba sin más. Después, decidió que lo mismo si le seguía el juego, este acabaría por perder la gracia y la dejaría en paz. Siempre era igual, la saludaba con elegantes frases e iba “in crescendo”, cálida y audaz, hasta hacerla desfallecer. No sentía miedo, las palabras, aunque contundentes y seductoras, nunca fueron amenazadoras ni la llevaban a sospechar peligro alguno. Era más bien como una extraña forma de indefensión. Poco a poco había ido cayendo en su red y se sentía atrapada por ellas, hasta el punto de que llegaban a provocarle taquicardias, le hacían sudar y la dejaban sin aliento. En ocasiones hasta había sentido que se moría en los brazos de ese desconocido. Era consciente de que había sucumbido al hechizo de aquel hombre, del que nada sabía y, se sabía dominada por su lascivia.



Buenos días, cielo –dijo la Voz, desde el otro lado-. Te veo radiante esta mañana, se nota que has descansado bien. Estas preciosa con tu vestido nuevo. Tienes unas buenas piernas, no sé porque te empeñas en esconderlas... lucelas mujer, lucelas y deja que los demás disfrutemos de su visión. Estas bien? verás, te encuentro un poco rara, como incómoda, ... ¿Por qué no te quitas las bragas? Venga... utiliza tu mano libre. Eso es, así me gusta, muy bien mi niña; ahora, ve bajándolas despacio. Para, Para!! Deja las bragas y dime pequeña. Has hecho lo que te pedí? Bien... Así me gusta, esa es mi chica. Está suave, ¿No es cierto? Mírate, no te recuerda cuando eras una niña sin pelo en el coño? Si, verdad? Pues sigue, sigue bajando, eso es. Detenla en los labios, rózalos suavemente con los dedos y deja que su tacto te excite. Seguro que disfrutas acariciándolos, eso es, así, frótalos. Te gusta verdad? A mi me vuelven loco los coños afeitados.



Recuerdo una vez en que me follé a una chica estupenda... Pero aquello no era un coño, aquello parecía más una selva, no sabías que ibas a encontrar allí. No te parece increíble que recordemos detalles como ese?.. Pero tu no pares mujer, sigue, sigue, que ya te lo contaré en otra ocasión. Ahora baja con el índice a la vagina, tócala lentamente y mételo, eso es, estás mojada, a que sí. Llevate el dedo a la nariz, cierra los ojos y aspira despacio tu olor. Te gusta verdad??... lo sé, Oyee!!!ni se te ocurra pensar en masturbarte Ehh!!. Sabes? imagino tu olor, me llega a través del teléfono y siento como si la polla me fuera a reventar. Lo que son las sensaciones. Bueno mi niña, sigamos con lo nuestro, volvamos a tus bragas. Venga, continua bajándolas. Eso es, despacio, muy despacio. Debes aprender que el placer es enemigo de las prisas. Pero mira que eres puta!! eso que resbala de tu coño a los muslos es flujo?.





Me estas poniendo malo de tantas ganas. A mí también me fluye. Sigue, sigue, bajándolas despacito. Roza la parte interna de los muslos, eso es, date un buen magreo; imagina que alguien, no sé, digamos que yo mismo, tengo allí la cabeza. Sí pequeña, la tengo entre tus piernas, sigo oliendo tu coño, que me llama, aproximo la lengua, quedo preso entre ellas y tus bragas, sin más salida que ese agujero negro y comienzo a chuparlo, a mordisquearlo y mi lengua se ensaña con tu clítoris. Venga. Quítate ya esas bragas. Mmmm qué pequeñas son. Cielo, esas prendas solamente se usan para que alguien las vea. No te ofendas cariño, pero ves como si que eres una puta. En realidad, debes saber que todos lo somos cuando las ganas nos aprietan; Fíjate en mí, ni vivo, ni como, ni duermo y me duele la polla de las ganas que te tengo. Metete dos, no mejor tres dedos en la vagina, siente como mi polla te rompe mientras yo me hago una paja. Que ocurriría si ahora llamaran a la puerta? Sabes.. algunas veces ocurren cosas, se dan situaciones extraordinariamente increíbles.. y si te dijera que estoy justo al otro lado de la puerta?



De pronto Lola sintió miedo, y si realmente estaba allí?.. aquello ya no era un juego. Colgó el teléfono en un acto reflejo de defensa, se bajó el vestido y con la valentía que da el miedo se dirigió hacia la puerta y la abrió de golpe. Allí estaba su vecino, Lola no pudo contener un grito mientras dirigía su mirada a la abultada entrepierna
- No te asustes, Lola. Sabes.. algunas veces ocurren cosas...se dan situaciones que nos dejan fuera de control.. ¿no es cierto? - Y acercándose a ella, le subió el vestido y la encontró desnuda.- Eres tal y como te había deseado. Ven...- Y sin más saco su polla y la metió en su sexo.


Sonó el teléfono. Lola pensando que la llamaban de su trabajo descolgó. Del otro lado de la línea le llegó una voz familiar antes de que el aparato cayera por suelos:

-Serás mala puta!!!... que sea la última vez que me cuelgas en medio de una paja, así no se hacen las cosas pequeña, voy a tener que castigarte...


4 comentarios:

  1. ¡¡Joder qué potra!! Dicen que no hay como llegar y besar al santo, pero el no va más es llegar a puntito y beneficirse a la "santa", aún a consta del pobre pardillo que se queda interrupto


    Un beso interminable, Lady Ayam, de su rendido admirador Beau Brummell

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  2. Lo repito, que sea la última vez que me cuelgas así el teléfono, o deberé de castigarte.
    Te puedo seguir llamando?
    Por cierto, dile a tu vecino que es un cara dura, aparte de lo dura que la pudiera tener en esos momentos, y que no está bien aprovecharse de esa manera del trabajo de los demás.
    Un remuac my Lady.

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  3. Un servidor de usté31 de octubre de 2010, 20:25

    Me encanta el final. You are the best.

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  4. Sorprendente final de un excelente relato.

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