jueves, 3 de junio de 2010

LA CENA (2)

Empezamos a porfiar pero por mucho que lo intenté y casi rogué, no me quedó más remedio que desprenderme de una prenda. Lo tenía claro, mi tanga.
Sentada como estaba, metí mis manos bajo el vestido y despacio, empecé a deslizar el tanga dejando ante la visión de Jonás y Carlos mis muslos y las medias con ligas. Como muestra de haber cumplido con mi deuda de juego, puse el tanga en el centro de la mesa.
Carlos lo tomó y me míró a los ojos




- No conozco yo este tanga
- Ya lo sé, es que me lo compré esta mañana para darte una sorpresita después de la cena, que por tu culpa y la de tus amigos se ha fastidiado. Ahora te jodes y te aguantas

Los demás reían, y no paraban de mirarme a mí y a mi tanga. Cuando Carlos lo dejó sobre la mesa, Cesar lo tomó y se empezó a reir

- Joder, Carlos que suerte tienes

El muy cabrón estaba pasando los dedos por la parte que tapaba mi raja, y supuse que al notar la tela mojada, se estaba dando cuenta de que estaba muy húmeda.
Seguimos jugando, pero las ganas me apretaban

- Me estoy meando. A ver si terminamos pronto esta partida que si no me voy a mear aquí mismo

Jonás, propuso con una sonrisa

- Pues, para arriesgarnos un poco más en el juego, si tú pierdes esta partida en lugar de desprenderte de una nueva prenda, que te quedan pocas, nos dejas verte mear

Me quede con la boca abierta y mirando a Carlos. No sabía que reacción podía llegar a tener mi marido. Sabia de su temperamento, y por un momento pensé que lo iba a echar a patadas de casa, pero cuál fue mi sorpresa, cuando mirando a Jonás le dijo

- Tú estás loco tío, loco y muy borracho
- Por qué, Carlos?, es un juego no?
- Sí, claro que lo es, pero es un poco fuerte
- Vamos a ver, aquí se apuestan cosas, en eso consiste
- Vale, de acuerdo. Si ella se juega eso tú que te juegas?



Casi no me lo podía creer. Mi marido no se había enfadado, sino más bien creo que le había gustado el tema de esa apuesta. Jonás dijo

- Pues no se tío.
- Qué tal una considerable cantidad de dinero?
- Vale, cuanto? No te creas que me da miedo
- 1000 euros?
- Por mi vale, no sé qué dirán estos

Cesar y Martín, asistían a la negociación entre Carlos y Jonás expectantes y sorprendidos.
Ellos dos también decidieron jugarse los 1000 euros. Pero claro, la última palabra tenía que ser la mía, que por algo era la que tenía que mear delante de ellos si perdía.

- 1000 euros me parece poco precio por verme mear. Si subís la apuesta a 1500 euros y una cena en un restaurante de mi elección, acepto la apuesta

Como si se tratara de una sola voz, los tres, casi a grito aceptaron encantados. Les dije

- Entonces si pierdo la partida y meo delante de vosotros, pasáis por caja y me dais 1500 euros cada uno. De acuerdo?
- De acuerdo, te los tendrías bien ganados
- Eso está hecho…jajajaja

Seguimos con la partida, y llego el desenlace. Otra vez la puta ley de Murphy y otra vez volvimos a perder Jonás y yo.
Entonces mi marido me miró y me dijo si quería hacerlo, que si no quería no pasaba nada, que ellos se podían ir a la mierda. Lo dijo entre las sonoras protestas de los demás. Entonces puse la cara más inocente y comprometida que pude, aunque en mi interior solo hubiera una hembra muy caliente y por qué no, muy zorra, que en el fondo era como realmente me sentía en esos momentos, como una auténtica zorra

- Tengo que cumplir, esa ha sido la apuesta y la he aceptado como tal
- Vale, como tú quieras, pero antes de nada tienen que prometer que nada de esto saldrá de aquí nunca jamás
- Eso no se comenta, Carlos, quedará todo aquí, te lo prometemos
- Además, Carlos, piensa que si meo delante de ellos nos llevamos por la cara 4500 euros a cambio de una meada. Nunca se habrá pagado tanto por una lluvia dorada

Nos levantamos del sofá y nos fuimos hacia el baño.
Tenemos un baño muy amplio y por lo tanto no había problema para entrar los cinco. En ese momento me dio mucha vergüenza, pero a la vez quería hacerlo, ver la impresión que causaba, así que me acerqué a la taza del wáter y me senté con las piernas separada mientras ellos se ponían a mí alrededor. No me lo pensé más. Me subí el vestido, quedando desnuda de cintura hacia abajo y comencé a mear. Mientras mi coño soltaba ese líquido dorado y salado a raudales, tenía unas tremendas ganas, miraba para sus caras. No me quitaban ojo de la entrepierna y bajando la vista hacia unas zonas más apetecibles, comprobé las tremendas erecciones dentro de sus pantalones. Los tenía a los cuatro con la boca abierta. Sí, incluso a mi marido.
En ese momento Cesar dijo

- Ostia, vaya coño tienes

A lo que Carlos le contestó

- A que te gusta, eh, pues no veas como folla la condenada

Visto el jardín en el que nos habíamos metido, la contestación adecuada por mi parte era lógica.

...CONTINUARA...

6 comentarios:

  1. jajaja que buen final, espero la siguiente con ansiedad mira que no me gusta quedarme a medias en nada...ajjajaj, fuera de broma genial, una situación muy divertida y excitante a la vez, me esta encantando el relato.

    Eloradana

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  2. Dª I'am, si usted ha decidido tener a todos salidos durante el próximo verano, por favor, le rogaría un poco de piedad con los caballeros mutilados que no estamos para tantas HUMEDAD.

    O al menos, que avise con suficiente tiempo para pedir doble ración del gota a gota con su miajita de Lexatín.

    Gracias, Doñita.

    Por ciertto, esta noche aparece su relato en el Clu Encuentros. Le deseo mucho éxito.

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  3. YA ESTAS TARDANDO JODIA
    BESOSABARAZAOS

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  4. Qué bueno el relato y además promete ;)

    Qué morboso y excitante. Me encantó. Me quedo en tu casa.

    Besos

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