lunes, 21 de junio de 2010

LA CENA 3

.....
- Cielo tu polla tampoco está nada mal
- Jajaja.., pero que dices, las tías a cualquier cosa llamáis polla- dijo Martín mientras empezaba a desabrocharse la bragueta- ahora vas a ver lo que es un buen pollón
- No te atreverás a sacártela delante de mi mujer
- Y por qué no?
- Ni se te ocurra tío
- Mmm... empiezo a creer que tiene razón, y que a mi maridito le dan miedo las comparaciones, jajaja
- No digas sandeces además, que yo sepa, hasta el momento no tienes queja
- Pues claro que no tonto, solo una miradita? Venga hombre, si no te ha importado que mee delante de ellos, es justo que tenga una compensación, no crees, te prometo no tocar
- Y una polla – rieron todos a la vez – déjala que toque tío, o mejor aún, deja que toquemos todos. Además que coño tienes que decir tú, que decida ella.


Todos, incluido Carlos fijaron sus miradas en mí, que seguía sentada en el wc. Por un momento pensé en dejarme llevar y hacer realidad la fantasía de disfrutar con varios hombres a la vez, pero conociendo a mi marido, sabía que eso no iba a ser posible, y mucho menos siendo esos hombres sus amigos.

- Chicos, os propongo un nuevo juego, si queréis tocar, tocareis, además tendréis la oportunidad de recuperar vuestro dinero. Qué os parece?
- Suena interesante, por mí está bien
- Vale, yo también estoy de acuerdo
- Y yo
- Carlos cariño, que dices tu?
- Miedo me das, estos no saben lo que puede idear tu mente, pero gana la mayoría, no hay más remedio que aceptar
- Perfecto. Caballeros, permítanme acomodarme el vestido y pasemos de nuevo al salón donde les explicaré en que consiste el juego que acaban de aceptar.

Una vez que me hubieron ayudado a recolocar los muebles tal y como yo les pedí, les hice sentar en el sofá junto a la butaca en la que me acomodé yo.

- Habéis jugado alguna vez a lo que manda el rey? Bien, pues a partir de ahora yo soy la reina, de corazones, ya que solo jugaremos con esas cartas. El que saque la carta más baja se someterá a mi voluntad para ir recuperando su dinero, el que se niegue deberá abandonar la casa como en GH. Estáis de acuerdo?

Los cuatro movieron afirmativamente la cabeza.

- Sres. Elijan carta. Empieza la diversión

Las cartas eligieron a Martin como perdedor

- Mmm.. vamos a comprobar si lo que decías era cierto, ya puedes empezar a desnudarte
- Eso esta hecho
- Guauuuuu... Martín, tenías razón, las mujeres a cualquier cosa llamamos polla
- Serás cabrona – grito indignado Carlos
- Mi amor, tómatelo con calma, aunque tu no te hayas jugado dinero, has aceptado el juego e igualmente puedo hacerte salir de la casa
- Acabas de ganarte 100E más 100E de regalo por esa espléndida polla que tienes. Volver a coger cartas

Nunca antes había visto tanta competitividad por perder, en un momento tuve a los cuatro desnudos frente a mi. Estaban excitados, casi tanto como yo ante la visión de esas cuatro duras pollas a mi servicio.

- Esto va de regalo por los honores que me están haciendo vuestras amiguitas

Me quité el resto de prendas que llevaba a excepción del liguero y los zapatos entre gritos de satisfacción por parte de mi público privado, y empecé a masturbarme bajo su atenta mirada. Carlos no daba crédito a lo que veían sus ojos, pero el brillo de su mirada delataba su excitación.

- Queríais tocar no?

Casi a la vez dieron un paso hacia mí.

- No, no, no, eso iba a ser muy sencillo, quiero ver como os masturbáis, los dos que saquen las cartas más bajas le harán una paja a los ganadores
- Te has vuelto loca?
- Para nada, a vosotros os excita ver a dos mujeres juntas, pues yo quiero saber si a mi me ocurre lo mismo viendo a dos tíos, o en este caso a cuatro

Al final, no sin algunas protestas aceptaron. Carlos y Jonás fueron los perdedores. Les pedí que se colocaran detrás de los otros dos y que empezaran la faena. Ver como los pajeaban me excitó muchísimo y me apliqué con más ganas a mi coño.

- Tío, pero que te pasa, no te arrimes tanto que me la vas a meter por el culo
- Joder, que quieres que haga si la puta de mi mujer me está poniendo como un berraco, tengo que buscar un agujero donde meter la polla y tu culo…mmmm…tu culo es perfecto
- Mmm…en serio te excita mirarme cariño, no será que te pone tocársela a Martín?. Qué os parece si, entre los cuatro organizáis un improvisado espectáculo gay en mi honor. Os dejo a solas unos minutos para que penséis que vais a hacer, mientras, yo voy a buscar mi vibrador
- Jajaja…serás puta y mala. Vamos a darle un escarmiento a esta cabrona
- Venga, dijo Martín, cómo lo hacemos?

Me dirigí hacia mi habitación dejándolos enfrascados en sus temas de iniciación al sexo homosexual.
Cuando volví no me lo pude creer…dios…estaban los cuatro en faena. Yo que pensé que no se iban a atrever y resulta que allí los tenía a los cuatro en plena función de porno masculino.
Carlos, como dando cumplimiento a lo que le había dicho antes a Martín, lo estaba enculando mientras le besaba el cuello y sus manos buscaban los duros pectorales de este.
A su vez, Martín estaba comiendo la boca a Jonás sin dejar de masturbarse mutuamente, al tiempo que Cesar le comía el culo a Jonas y se masturbaba a sí mismo.


- Vaya fuerte, tremendo…jajajajaja

Me senté en el sofá, completamente abierta de piernas y empecé a acariciar mi mojado coño con el consolador, sin poder quitarles ojo.
Carlos cada vez enculaba con más fuerza a Martín. Su polla se clavaba hasta lo más profundo en su culo y sus manos buscaban ya desesperadamente el pollón de este, compitiendo con Jonas en la posesión de la enorme polla

- Jonas, chúpale la polla a Martín, mientras mi marido lo folla. Vamos cabrones, demostrar a esta zorra lo putos que sois

Así lo hizo, poniéndose de rodillas se llevó la polla de Martín a la boca y empezó a pasar su lengua por ella, como si lo hubiera hecho toda su vida. Al poco tiempo el enorme pollón había sido engullido casi por completo.

- Joder, te la metes más que yo en la boca, y mira que yo trago

No hablaban…jajajaja…sólo se dedicaban a follarse, besarse, comerse, tocarse.
Carlos seguía aplicado al culo de Martín mientras que Jonás, de rodillas seguía con la polla de este en la boca. En ese momento Cesar, poniéndose en la misma postura, se colocó a la espalda de Jonás y se la empezó a meter por el culo.
El espectáculo era tremendo, impensable hace unos minutos. Tenía a mis cuatro machos totalmente emputecidos entre ellos, mientras yo no dejaba de masturbarme cada vez con más fuerza.
Estaba a punto de correrme, pero ellos lo hicieron primero.

- Jonas, cabrón menuda mamada me estas haciendo, me voy a correr…siiiiiiiiiiiiiiii

Mi corrida coincidió con la de Martín en la boca de este, al tiempo que Carlos vaciaba toda su carga en el culo del primero.

- Sólo os falta correros a dos, el último que lo haga se llevará el premio final

Martín se aplicó a la polla de Jonás mientra Cesar seguía clavado en el culo de éste. En ese momento Carlos se acercó a mi

- Chupámela, cariño
- De eso nada, que aún no toca. Vete con ellos
- Ya te lo contaré esta noche, cabrona
- Jajajaja…yo también te quiero, mi amor

Y allí se dirigió, hacia sus tres amigos del alma, ahora convertidos en tres auténticos viciosos de sus propias pollas. Entre Martín y él se dedicaron a comerle la polla a Jonás, momento en que Cesar se corrió en el culo de este.
Sólo quedaba uno y entre los otros tres se aplicaron a la faena. Se la comían, se la chupaba, las manos recorrían todo su cuerpo, le comían la boca y finalmente

- Mmmmm…me cooooooooooooorro

Los tres pusieron sus bocas a la altura de la polla de Jonás y recibieron en ellas su tremenda descarga.

- Tremendo niños…tremendo…menudo espectáculo me acabáis de ofrecer. Os mereceis el premio los cuatro, pero sólo será para uno, para el que más aguantó, para Jonás
- Y los demás?
- Jajaja…los demás miráis
- Cual es mi premio?
- Este juguetito que tengo aquí guardado, en mi coño…mmmm
- El consolador?
- Jajajajaja…si, compartirlo conmigo
- Eres mala y cabrona, pero eres muy buena…jajajaja…venga, pásamelo

Los cinco nos pusimos a reir mientras Jonás se hacía dueño del consolador por unos minutos.

…CONTINUARA…

jueves, 3 de junio de 2010

LA CENA (2)

Empezamos a porfiar pero por mucho que lo intenté y casi rogué, no me quedó más remedio que desprenderme de una prenda. Lo tenía claro, mi tanga.
Sentada como estaba, metí mis manos bajo el vestido y despacio, empecé a deslizar el tanga dejando ante la visión de Jonás y Carlos mis muslos y las medias con ligas. Como muestra de haber cumplido con mi deuda de juego, puse el tanga en el centro de la mesa.
Carlos lo tomó y me míró a los ojos




- No conozco yo este tanga
- Ya lo sé, es que me lo compré esta mañana para darte una sorpresita después de la cena, que por tu culpa y la de tus amigos se ha fastidiado. Ahora te jodes y te aguantas

Los demás reían, y no paraban de mirarme a mí y a mi tanga. Cuando Carlos lo dejó sobre la mesa, Cesar lo tomó y se empezó a reir

- Joder, Carlos que suerte tienes

El muy cabrón estaba pasando los dedos por la parte que tapaba mi raja, y supuse que al notar la tela mojada, se estaba dando cuenta de que estaba muy húmeda.
Seguimos jugando, pero las ganas me apretaban

- Me estoy meando. A ver si terminamos pronto esta partida que si no me voy a mear aquí mismo

Jonás, propuso con una sonrisa

- Pues, para arriesgarnos un poco más en el juego, si tú pierdes esta partida en lugar de desprenderte de una nueva prenda, que te quedan pocas, nos dejas verte mear

Me quede con la boca abierta y mirando a Carlos. No sabía que reacción podía llegar a tener mi marido. Sabia de su temperamento, y por un momento pensé que lo iba a echar a patadas de casa, pero cuál fue mi sorpresa, cuando mirando a Jonás le dijo

- Tú estás loco tío, loco y muy borracho
- Por qué, Carlos?, es un juego no?
- Sí, claro que lo es, pero es un poco fuerte
- Vamos a ver, aquí se apuestan cosas, en eso consiste
- Vale, de acuerdo. Si ella se juega eso tú que te juegas?



Casi no me lo podía creer. Mi marido no se había enfadado, sino más bien creo que le había gustado el tema de esa apuesta. Jonás dijo

- Pues no se tío.
- Qué tal una considerable cantidad de dinero?
- Vale, cuanto? No te creas que me da miedo
- 1000 euros?
- Por mi vale, no sé qué dirán estos

Cesar y Martín, asistían a la negociación entre Carlos y Jonás expectantes y sorprendidos.
Ellos dos también decidieron jugarse los 1000 euros. Pero claro, la última palabra tenía que ser la mía, que por algo era la que tenía que mear delante de ellos si perdía.

- 1000 euros me parece poco precio por verme mear. Si subís la apuesta a 1500 euros y una cena en un restaurante de mi elección, acepto la apuesta

Como si se tratara de una sola voz, los tres, casi a grito aceptaron encantados. Les dije

- Entonces si pierdo la partida y meo delante de vosotros, pasáis por caja y me dais 1500 euros cada uno. De acuerdo?
- De acuerdo, te los tendrías bien ganados
- Eso está hecho…jajajaja

Seguimos con la partida, y llego el desenlace. Otra vez la puta ley de Murphy y otra vez volvimos a perder Jonás y yo.
Entonces mi marido me miró y me dijo si quería hacerlo, que si no quería no pasaba nada, que ellos se podían ir a la mierda. Lo dijo entre las sonoras protestas de los demás. Entonces puse la cara más inocente y comprometida que pude, aunque en mi interior solo hubiera una hembra muy caliente y por qué no, muy zorra, que en el fondo era como realmente me sentía en esos momentos, como una auténtica zorra

- Tengo que cumplir, esa ha sido la apuesta y la he aceptado como tal
- Vale, como tú quieras, pero antes de nada tienen que prometer que nada de esto saldrá de aquí nunca jamás
- Eso no se comenta, Carlos, quedará todo aquí, te lo prometemos
- Además, Carlos, piensa que si meo delante de ellos nos llevamos por la cara 4500 euros a cambio de una meada. Nunca se habrá pagado tanto por una lluvia dorada

Nos levantamos del sofá y nos fuimos hacia el baño.
Tenemos un baño muy amplio y por lo tanto no había problema para entrar los cinco. En ese momento me dio mucha vergüenza, pero a la vez quería hacerlo, ver la impresión que causaba, así que me acerqué a la taza del wáter y me senté con las piernas separada mientras ellos se ponían a mí alrededor. No me lo pensé más. Me subí el vestido, quedando desnuda de cintura hacia abajo y comencé a mear. Mientras mi coño soltaba ese líquido dorado y salado a raudales, tenía unas tremendas ganas, miraba para sus caras. No me quitaban ojo de la entrepierna y bajando la vista hacia unas zonas más apetecibles, comprobé las tremendas erecciones dentro de sus pantalones. Los tenía a los cuatro con la boca abierta. Sí, incluso a mi marido.
En ese momento Cesar dijo

- Ostia, vaya coño tienes

A lo que Carlos le contestó

- A que te gusta, eh, pues no veas como folla la condenada

Visto el jardín en el que nos habíamos metido, la contestación adecuada por mi parte era lógica.

...CONTINUARA...