viernes, 5 de febrero de 2010

CUMPLIENDO SUEÑOS ( I )



Todos tenemos sueños, ilusiones o deseos por cumplir. Conseguir que se hagan realidad es en gran parte responsabilidad nuestra, nadie nos los va a servir en bandeja de plata, si no luchamos por ellos difícilmente conseguiremos verlos cumplidos.

Hay una cosa que tengo muy clara, y es que nadie va querernos ni tanto y ni tan bien como nosotros mismos, esa es una de las razones por las que este año pienso dedicarlo ha hacer todas aquellas cosas que me reporten bienestar y me causen placer. La consecución de un deseo o la materialización de una ilusión es algo placentero.

Hace tiempo tuve un sueño. Soñé que un día compartiría un relato con una persona a la que aprecio y admiro. Ese día ha llegado y el resultado es este relato en el que ambos, a través de las letras iremos desnudando lo que somos.

Asumo la total responsabilidad de los errores, y en caso de no haberlos, el mérito es enteramente suyo. Mi sincero agradecimiento y toda mi admiración para ti KAISSER, es un honor compartir contigo.

Espero que disfruteis de la lectura tanto como nosotros hemos disfrutado compartiendo el texto.


(Para quien no lo conozca, dejo el enlace a su blog http://kaisser09.blogspot.com/ )



No hay nada más doloroso y necesario para mantener intacta la razón, que aceptar que uno sigue vivo, que tiene la necesidad sentir, que tu corazón sigue latiendo a pesar de saber que para la persona que amas, hace tiempo que dejaste de existir.


Me sentía desorientada, vulnerable y a la deriva. Me debatía entre la necesidad de volver a vibrar entre unos brazos y la testarudez de mi mente en no olvidar. Deseaba encontrar a alguien que desestabilizara los cimientos de mi mundo con tan solo un gesto, con una palabra, con un beso, pero... Cómo podría identificar a la persona adecuada?...Las citas a ciegas nunca han sido mi fuerte, me agotan y me estresan, así que tras unos cuantos intentos fallidos, algunos más desagradables que otros, decidí definitivamente dejar de intentarlo y aceptar la realidad de una vida solitaria, pero para ello, necesitaba volver a encontrarme a mi misma, hacerme fuerte, alejarme de mi cotidianidad, pero sobre todo... alejarme de los recuerdos.


El año que estaba a punto de acabar se llevaría con él todas mis ilusiones y esperanzas, el peso de mi triste realidad me ahogaba tanto como las cuatro paredes de mi casa. Decidí, a pesar del frío que adivinaba a través del ventanal, salir en busca del aire que me faltaba.


Paseaba sin pensar en nada ni en nadie, sin distinguir los rostros de la gente con la que me cruzaba, parándome sin saber por qué frente a los escaparates de las pocas tiendas que a esas horas aún permanecían abiertas. Como de un mundo lejano me llega el sonido de un piano, las notas de la melodía me conducen hasta el lugar en donde nacen. Me dejo seducir por el sonido que me arrastra como hipnotizada hasta una mesa cercana al pianista que interpreta un nocturno de Chopin. Observo cuanto me rodea, el ambiente es acogedor y cálido pese a que fuera a comenzado a nevar. Se acerca el camarero y le pido un vino blanco. Lo miro mientras se dirige a la barra y, entonces lo veo sentado en el rincón opuesto al que me encuentro. Por unos instantes nuestras miradas se cruzan. Sus ojos reflejan una tristeza que me subyuga y me recuerda la mía propia. Intento desviar la mirada, pero mis ojos no me obedecen y siguen clavados en el desconocido. Me siento irremediáblamente atraída por su aire melancólico, pienso en cuanto me gustaría conocer su historia, y mi mirada es una descarada invitación a que comience el relato.



No sé si soy consciente del riesgo de mi atrevimiento, ni sé si saldré bien librada de este extraño momento, la música sigue sonando y trae a mi mente recuerdos de dichas lejanas y me invade la tristeza... (iam)


Un gélido viento despeina su abundante cabellera; es víspera de año nuevo, la miro, la estudio y la examino mientras bebo vino blanco en un céntrico bar. Estoy en un estado hipnótico en el que mis pensamientos flotan y se desvanecen.


Ella abre la puerta y entra sin cruzar palabra, se sienta, finjo no verla, las voces vienen y van mientras recorro su rostro y rememoro una imagen que me ayuda a no morir a causa de las cicatrices imborrables de mi borrascoso pasado y su erótica melancolía.


Nieva ligeramente, el sonido de un piano me cautiva, la mujer desconocida me mira, hay algo bello y discordante a la vez, me acepto neófito con las europeas porque estoy acostumbrado a las mujeres de mi América Latina. Los encuentros son producto de una ley universal que rige cada movimiento y nos lleva hacia donde tenemos que ir; nada es casualidad, musito hacia mis adentros.


Doy otro sorbo de vino, el ambiente es cálido e idóneo para un seductor aún sabiendo que la seducción es un ritual que inventamos de acuerdo a nuestros deseos; por eso ahora estoy aquí atrapado en mi cuerpo sin escape posible al mundo engañoso de esa peligrosa seducción. Ella me vuelve a mirar como queriendo entablar esa charla silenciosa que conecte nuestros mundos. La miro y parece que me está haciendo una invitación callada para conocer su geografía corporal en este mi viaje inesperado.


No se si saldré bien librado de este extraño momento cuando por mi mente pasan recuerdos de dicha y de tristeza...(kaisser)


Estudio al hombre con la insolencia que me da sentirme protegida por la distancia que nos separa. Sus movimientos son seguros y firmes, irradia una masculinidad con cierto aire tropical al que no estoy acostumbrada, y sin embargo, no hace si no que despertar aún más mi curiosidad por él. Si no fuera por ese halo de tristeza que flota a su alrededor, diría que tiene la imagen de seductor de la gran pantalla por el que todas las mujeres nos gustaría dejarnos seducir.


Dando un paso más en mi atrevimiento, alzo mi copa en señal de brindis hacia él antes de beber un nuevo sorbo. Me lo agradece con una leve inclinación de cabeza, y hace otro tanto con su copa. Descubro que ambos tomamos vino blanco, quizás sea verdad eso que afirman de que las casualidades no existen, quizás esto solo sea el principio de algo que estaba escrito en el lugar donde se escriben los destinos.


Sus ojos estudian mi rostro, mi cuerpo, pero lejos de incomodarme, los siento como una cálida caricia que me recorre la piel erizándola bajo la ropa. Su mirada profunda me crea una sensación entre el dolor y el placer que hacía tiempo no sentía, y un escalofrío recorre mi espina dorsal como preludio a lo que está por venir, y que, aunque desconozco ya presiento. Con un leve gesto le invito a que comparta mi mesa. Se levanta, con paso pausado, como si viniera desde otro mundo, se acerca al mío, a mi mesa, y a mi...(iam)


14 comentarios:

  1. No temas, nadie que beba una copa de vino escuchando a Chopin puede hacer daño. Déjale que con su cadencioso acento te transporte a bellas playas llenas de palmeras; particípale tus anhelos, desnuda con tus ojos su deseo...y por favor, no me pongais el vaso encima del piano, soy el pianista....

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  2. jajajajajajaj..... Cesar!!!

    Sublime tu frase final..

    Besos

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  3. Felicidades a los dos. ¡Genial!
    Promete mucho este encuentro...
    Yo os escribo las cartas, cuando la distancia os separe;))
    besos y cariños, para ambos.

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  4. Ricardo ha dejado un nuevo comentario en su entrada "CUMPLIENDO SUEÑOS":

    El único error es no guiarse por los deseos. Me parece un buen comienzo que lo hayas invitado a sentar a tú mesa, sea un hombre ó lo que realmente deseas en la vida. Suerte! Beso

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  5. ESENCIA DE MUJER ha dejado un nuevo comentario en su entrada "CUMPLIENDO SUEÑOS":

    Excelente!! no hay nada mejor en esta vida que el tratar cumplir nuestros sueños, que se hagan realidad.

    Besos.
    María Laura

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  6. No hay nada más gratificante para las letras que fluyen al sonido de un teclado que las opiniones vertidas hacia ellas; por ende, doy gracias a nuestros lectores que serán testigos de este maravilloso encuentro; vaya pues un abrazo para todos... Kaisser

    I AM, el agradecimiento es mío, soy yo quien cumple su sueño al compartir las letras contigo... y sobre todo, que al choque de nuestras copas de vino, el encuentro ha iniciado de la mejor manera...

    Besos tropicales

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  7. ¡Qué hermoso, i am!

    La soledad, la tristeza y la incertidumbre de cada personaje se transforma con la atmósfera cálida y acogedora del lugar. La esperanza se hace reina y los sueños se concretan a través de ella.

    Me encantó este preludio de amor "a dos manos".

    Felicitaciones a ambos. Es resultado vale la pena... ¡Y mucho!

    Besazos.

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  8. cuando dos soles acercan sus órbitas... no temais, lo que nace... es ¡cósmico!

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  9. Yo te leo todos los días mymymymymyym love ...
    No hay dia que no te lea ...
    Besos para ti
    SSimon.-
    Santos - Brasil

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  10. Enhorabuena y felicidades a los dos por vuestro relato, por vuestro encuentro, por vuestro pasado, por vuestro presente y quien sabe si también, por vuestro futuro.
    Una sana envidia me corcome por dentro al no haber podido ser el pianista, pero ya estaba el papel cogido, y desde luego lo que no me apetecía era ser ni la copa ni la mesa, en todo caso el vino.
    Un aplauso para los artistas.

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