martes, 15 de diciembre de 2009

LA COPA DE VINO (I)


Hace días que no se de ti, que no me deleito con el placer de verte sin poder hacerlo, de sentirte al otro lado sin que dejes de estar siempre al mío, en ese otro mundo del que no soy parte física pero en el que entro siempre.
Hace días que no pronuncio tu nombre en alto, aunque no dejo de hacerlo en mis sueños, que no noto tus labios en los míos, aunque los noto y los siento cerca, muy cerca de mí.
La espera me domina, me mata y necesito decírtelo, gritártelo.
Con solo escucharte me haces perderme en sueños, deseos, pasiones y sensaciones que solo tú podrás llenar aún sin estar vació mi mundo.

Te imagino sentado frente a mí, acompañado de una copa de vino tinto, con una sonrisa marcada en esos labios que tantas veces he dibujado en sueños, que tanto he besado en sueños.
Todo alrededor se nubla y no me importa nada más. Quiero probarte, gozarte, disfrutarte, sentirte en cada parte, cada célula, cada gemido, cada gesto, cada acto, quiero sentirte mía.
Me acerco a tu sillón y me hinco frente a ti. Deslizo mis manos por tu pecho, subo a tu cara y te miro a los ojos mientras mi lengua humedece mis labios. Tengo tatuadas todas las letras de tus palabras, de tus momentos por mi cuerpo y solo tú sabes cómo recorrer el camino entre ellas.
Lentamente me incorporo y pongo tu copa a un lado, sentándome sobre ti, con una pierna a cada lado. Por fin puedo acercarme a tu cara. Paseo mi lengua sobre tus labios, muy lentamente, disfrutando de ellos, bajando después hacia tu cuello
Mi lengua te lo recorre y noto cómo tu piel se eriza. Te mueves bajo mi cuerpo, tratando de acomodarte mejor, o acaso huyendo de mí. Elevo de nuevo mi rostro y poso mis labios sobre los tuyos. Por fin puedo probar tu saliva, jugar con tu lengua.
Una de mis manos está sobre tu nuca, la otra en tu rostro y luego baja a tu cuello, hacia tu pecho. Sigo besándote mientras con las dos manos desabotono tu camisa.
No sabes cuánto te deseo. No sabes cuantas veces me he masturbado pensando en ti. No sabes cuantas veces he pensando en ti mientras otro tocaba mi cuerpo.

Te cojo en mis brazos y te llevo hasta la cama. Delicadamente te dejo sobre ella y me inclino sobre ti. Mi camisa abierta roza tu cuerpo. Acostada sobre tu espalda, con el cabello desparramado alrededor de tu rostro estás preciosa, como te imagino siempre.
Tus manos van recorriendo el contorno de mi pecho hasta mi cintura. Me desabrochas el cinturón, abriéndome el pantalón que termino de quitarme por ti. Me despojo de toda mi ropa, vuelvo hacia la cama y me tumbo encima de ella.

Mi cabello cae sobre tu rostro, vuelvo a besarte profundamente, como si en cada beso pudiera probar tu alma, tu esencia. Después de un rato comienzo a bajar otra vez por tu cuello, tus hombros, tu pecho. Me detengo en tus pezones. Me gusta sentir como si fueran un par de botones bajo mi lengua y me gusta sentir como te retuerces un poco.
Mi lengua continúa su recorrido por tu cuerpo, dibujando el contorno de tus costillas, de tus músculos; hasta que llego a tu ombligo. Dibujo círculos alrededor de él; círculos húmedos que hacen que tu piel se erice. Me desvío a tu cadera y me entretengo un rato en ese espacio entre tu ombligo y ella.
Sigo bajando por tu ingle derecha, recorriendo todo su camino hasta llegar a tu sexo. Mi lengua juguetea con su cabeza por unos instantes, deleitándome con su sabor, con su textura. Lo recorro de principio a fin y finalmente lo introduzco completamente a mi boca húmeda.
Comienzo una serie de movimientos que hacen que tu sexo entre y salga de mi boca, siendo siempre tocado y succionado por mis labios. Lo introduzco completamente, hasta sentir que casi choca con mi garganta
Mis manos alrededor de tus muslos, mis uñas rasguñando suavemente tu carne, acariciando tus nalgas, tus manos sobre mi cabello, enredándolo entre tus dedos, mientras de tu garganta puedo escuchar salir gemidos ahogados. Me encanta tu sabor.
Me tomas de las manos que ahora están sobre tu abdomen y me acercas hacia ti. Mi cadera queda sobre la tuya. Mi sexo está completamente encharcado y no sabes cómo y lo mucho que deseo que entres en mí. Vuelvo a besarte mientras restriego mi vagina húmeda contra ti. Siento que quieres lo mismo que yo pero aun no es el momento.

...

1 comentario:

  1. Muy buenas: Pasaba por aquí para leer algo tuyo y para decirte que he estado de mudanzas y de cambio de hogar y que no he podido visitar vuestros blogs. El caso es que quería felicitarte las fiestas. ¡FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO AÑO NUEVO! Un fuerte abrazo.

    En vez de "bagina" queda mejor un lenguaje algo más "bulgar", por ejemplo, "coñito" jajajaja

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