viernes, 18 de septiembre de 2009

MI PUNTO DEBIL (2 parte)


Subimos del garaje prácticamente corriendo y según cruzamos la puerta de casa empezamos de nuevo a abrazarnos. La levanté agarrando sus nalgas con mis manos y dejé que se abrazara a mí con sus piernas, restregándose contra mi cuerpo mientras atravesábamos los metros que separan la entrada de la casa de nuestra cama. Nos dejamos caer encima y seguimos intercambiando besos y saliva. Estábamos salvajes y nuestras lenguas entraban y salían en la boca del otro como si lleváramos años esperando estos besos.
Cuando rodé para dejarla debajo de mi noté como se resistía

- Espera, no querías que te hiciera de todo? pues ahora me vas a dejar a mi encima para que pueda hacerlo

Volví a girar y me quedé boca arriba mientras ella, sentada sobre mi paquete, se quitaba primero los zapatos y luego el top, dejando al descubierto sus maravillosas tetas. No me pude resistir y mi lengua buscó el contacto de sus duros pezones, mientras mis manos acariciaban su caliente piel. Volvió a detenerme, cogió mis muñecas con sus manos y bajando mis brazos a la cama

- Esta vez mando yo y vas a dejar las manos quietas al menos hasta que te haga un par de cosas

Intenté calmarme un poco pero era imposible, ella estaba convertida en una vampiresa del sexo y quería disfrutar de mí a su antojo, así que eso me hacía descontrolarme todavía más. Aún así me las apañé para permanecer con las manos fuera de su cuerpo mientras me quitaba la camiseta y las botas, dejándome sobre la cama solo con el pantalón. Se puso de pie sobre mí, con una pierna a cada lado de mi cabeza y terminó de desnudarse, dejando una vista privilegiada de su coño afeitado y húmedo sobre mis ojos. Agachándose un poco abrió un cajón y cogió unos de sus conjuntos de lencería y bajándose de la cama, se lo puso.
Era un traje elástico de rejilla sin mangas, que cubría los pies hasta el cuello haciendo resaltar todavía más sus pezones entre los hilos, al tiempo que dejaba al descubierto toda su entrepierna, desde el monte de Venus hasta el final del culo.
Satisfecha se miró en el espejo y volvió a la cama.
Dejó que su lengua trazase todo el camino desde mi cuello hasta mi cinturón y empezó de nuevo a morder mi polla por encima del pantalón. Eso me encanta y consiguió que se me pusiera todavía más dura, intentando salir de su prisión de tela para encontrarse con esa lengua juguetona que estaba dejando la cremallera empapada. Por fin sentí cómo bajaba la cremallera y tirando a la vez del boxer y de los vaqueros, me dejó totalmente desnudo sobre la cama. Se quedó semitumbada entre mis piernas, con la cabeza cerca de mi polla y sus tetas fuera del alcance de mis manos. Agarrando mi erecto y duro miembro con una mano, empezó a pasar su lengua por un lateral como si se tratase de un helado. Desde la base hasta el capullo, saboreando cada una de mis venas y besando sonoramente la punta cuando lo notaba conveniente.
Cuando vio que estaba suficientemente empapado de su saliva y que ésta ya goteaba desde mi cuerpo hasta el colchón, cogió mi polla con sus labios, la deslizó entera en su boca e inició un suave movimiento de sube y baja con su cabeza mientras sus labios se cerraban alrededor de mi tronco, acariciando en cada movimiento desde la punta de mi miembro hasta su base, haciendo que su nariz tocara mi piel cuando bajaba y hacía desaparecer mi polla dentro de su boca, tan calida y húmeda como su propio coño.
Así permaneció un buen rato, jugando con mi polla como si fuera un dulce mientras sus manos recorrían mi pecho. En un momento me la estaba comiendo con una velocidad endiablada y al rato bajaba el ritmo de sus labios mientras abandonaba mi torso y usaba sus dedos para acariciar mis huevos.
De cuando en cuando dejaba que mi sexo saliese de su boca y, mientras subía a besar mis labios con los suyos, hacía que sus dedos se deslizasen sobre mi rabo aprovechando la saliva que acaba de dejar en él. Cuando notaba que la fricción de sus dedos hacía disminuir la lubricación, abandonaba mis labios, volvía a juntar los suyos con mi capullo y dejaba que su saliva volviese a resbalar por mi polla. Me acercó al orgasmo en varias ocasiones, pero cuando me sentía suficientemente cerca, bajaba el ritmo y cambiaba de táctica, ya fuera chupando mis cojones o restregando su coño contra mi abdomen mientras sus manos acariciaban y manoseaban sus pechos por encima de la rejilla.
Al rato su hambre pareció calmarse y se deslizó juguetona sobre mi cuerpo, juntando nuestras bocas en una parte de la cama mientras nuestros sexos se juntaban en otra. Mis brazos se cerraron sobre su espalda mientras sus manos agarraban mi culo y me hacían girar hasta quedar yo encima de ella.
Mi polla entró fácilmente en su interior y empecé a moverme sobre ella mientras observaba su cara de vicio. Sus ojos reflejaban todo el placer que sentía en esos momentos y el vicio que tenía dentro, y eso aumentó un grado más mi excitación e, incorporándome un poco para agarrarla de las caderas, empecé a embestirla como un animal, moviéndola sobre el colchón, entrando y saliendo de su lubricado coño como antes había entrado y salido de sus deliciosos labios.
Mientras mordía mi cuello me abrazó y me hizo soltar sus caderas volviendo a quedar tumbado sobre ella al tiempo que bajaba mi ritmo de penetración al pegarse totalmente a mi cuerpo. En ese momento deslizó sus manos hacia mi culo y agarrándolo comenzó a dirigirme en un lento pero constante ritmo de penetración.
Seguía gimiendo y mordiéndome el cuello, las orejas, los labios, otra vez el cuello. Yo estaba en el límite y a punto de llegar al orgasmo.
Se separó de mí y poniéndose a cuatro patas sobre la cama, me ofreció la visión de sus espléndidas nalgas no pudiendo resistirme a acercar mis labios a su prieto culo. Mi lengua empezó a jugar con su ano mientras mis manos separaban sus nalgas.
Empecé a penetrarla con mi lengua mientras la oía gemir cada vez con más ímpetu. Pero necesitaba más, y mi lengua no se lo podía dar.
Acerqué mi enrojecido glande a su esfínter y apoyándolo en su entrada, ella misma se lo introdujo de un solo golpe. Sus lascivos movimientos de cadera y sus gemidos hicieron el efecto deseado. Mi polla desapareció de un solo golpe dentro de su culo, notando cómo las prietas paredes de su ano se iban dilatando poco a poco.
Tumbado sobre su espalda, empecé a besar su cuello, a mordisquear sus hombros mientras nuestros cuerpos estaban unidos por el nexo de su culo y mi polla en la unión más lasciva y deseada.
Entraba una y otra vez dentro de ella. Mis manos buscaron su coño y empezaron a disfrutar del contacto de su hinchadísimo clítoris y sus mojados labios vaginales, penetrando mis dedos su húmeda cueva hasta conseguir que un tremendo orgasmo de apoderara de todo su cuerpo.
Continué clavando mi polla en su culo cada vez con más fuerza y más deprisa, casi enloquecido por sus gritos cada vez más fuertes.
Estaba a punto de correrme y quería hacerlo dentro de su culo, pero al notarme a punto

- Esta noche no quiero tu leche en mi culo, quiero una novedad, algo que nunca hicimos

Separándose de mí, se desnudó por completo y sentándose frente a mí, con las piernas separadas, cogió mi erecta polla con una mano mientras la otra buscaba su sexo. Me empezó a masturbar al tiempo que ella hacía lo mismo.
Creo que llegamos al orgasmo los dos al mismo tiempo. Mientras ella gemía de forma lasciva, unos tremendos cuajarones de leche salieron de mi polla cubriendo sus preciosas tetas. No podía pensar en esos momentos, pero sí recordé lo que me había dicho “quiero una novedad, algo que nunca hicimos” y en esos mismos instantes, dirigió mi polla a sus labios y recibió en su boca las últimas gotas de leche.
Era algo que estaba deseando desde hacía tiempo, pero a lo que jamás la había obligado, sabiendo que algún día ella misma me lo pediría o se decidiría.
Me besó el capullo y mirándome a los ojos, pasó la lengua por sus labios, relamiéndose.

2 comentarios:

  1. mmmmmm...en serio fue así? Parece que estoy perdiendo la memoria, deberíamos repetir para que pudiera recordalo. Qué te parece la idea? Te apuntas?

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  2. Así fue o al menos, así lo recuerdo y tengo presente en mi mente.
    Respecto de qué me parece la idea sólo una palabra PERFECTA, y my Lady, no es que me apunte, es que lo estoy deseando como el comer.
    Y cuando hablo de comer, ya sabes a qué me estoy refiriendo o cuales son mis platos favoritos.
    Remuacs.

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