sábado, 6 de junio de 2009

QUILOMBO - I -



Era un local pequeño, tan solo media docena de mesas, iluminado por pequeñas velas que apenas dejaban adivinar las siluetas.

Cada noche visitaba ese pequeño antro, se fundía y confundía entre sus sombras, buscando algo, sin ni siquiera saber bien que es lo que buscaba, quizás esperara a alguien que nunca llegaba, alguien que la redimiera de ser una causa perdida, tal vez solo pretendía que el mundo la olvidara. Como cada noche se sentaba en el rincón más oscuro fumando sin parar frente a una copa que apenas acercaba a sus labios.

En una de las mesas se encontraba sentado un hombre. Después de un buen rato y de unos cuantos cigarros, estuvo segura de que no le había quitado los ojos de encima.

Hacia noches que la venía observando, estaba casi seguro de que ella no había reparado en su presencia, la casi total oscuridad le permitía permanecer prácticamente oculto. Esa mujer le tenía fascinado, el modo casi ausente en que se movía, esa profunda mirada como perdida en otro tiempo, en otro lugar, con su eterno cigarro prendido, vestida siempre de negro.

Más de una noche, en la soledad de su cama se había masturbado pensando en ella, en cada una de las curvas que escondía bajo su eterno luto. Esta noche había tomado la determinación de acercarse a ella, de hablarle, la necesidad de su sexo le hacían superar su timidez, una timidez tan tremenda como las erecciones que le provocaba el deseo de poseerla. La estuvo observando desde que entró y se sentó en la misma mesa de cada noche, se preguntaba que es lo que andaría buscando esa mujer que parecía no buscar absolutamente nada, o que lo buscaba todo, no acababa de definir eso, la inteligencia que reflejaba su mirada la distinguía del resto de asiduos al local, eso no era problema, estaba capacitado para mantener una interesante y profunda charla con ella, todo era válido si conseguía lo que desde hacía tiempo le tenía obsesionado, hacerla suya, poseerla, llevársela a la cama. Solo sexo, exclusivamente sexo, nada de sentimientos, sabía los problemas que eso le traería, una o dos noches con ella y a cambiar de local en busca de nuevas presas interesantes. De pronto se sorprendió al darse cuenta de que ella le estaba mirando en esos momentos y se sintió atrapado por sus ojos. Tenía que escapar de su embrujo, consultó su reloj a modo de excusa y se dispuso a abandonar el local, pero sus pasos lo traicionaron llevándole directamente hasta su mesa.

La mujer levantó su cabeza hacia él, mientras apagaba su cigarrillo, un gesto de sorpresa se dibujó en su cara. No era la primera vez que le había visto por allí, pero nunca le había tenido tan cerca. Con un gesto indefinido a modo de sonrisa le invitó a sentarse con ella, sin poder apartar las miradas empezaron a hablar, y hablaron de verdades ocultas, de mentiras sinceras, de todo y de nada, hablaban como si fuera la primera que lo hacían, como si nunca antes se hubieran dirigido a nadie, hablaban y hablaban mientras el deseo iba quemando sus cuerpos, lanzado chispas en cada mirada. Pidieron otra copa que ahogara sus fuegos internos. Sin querer, o quizás si fue queriendo, la mujer tocó la pierna del hombre, el primer roce, tan fugaz ... tan intenso, que el hombre se quedó algo descolocado por lo que le había provocado, algo nervioso´, alargó la mano para coger la copa, pero ella posó su mano sobre la de él ,mirándole de esa manera que solo saben mirar algunas mujeres, algunas hembras, una mirada llena de erotismo, de fuego que hiela y enciende a un hombre... se levantó, sonrió y salió del local. Acaso era esa su manera de invitarle a que la siguiera?... se levantó y salió tras ella.

6 comentarios:

  1. Conozco un local con ese nombre y esas caracteristicas en BCN, será ahí donde nace tu historia?

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  2. Muy bonito lo que relatas. Pienso por què esa mujer estarìa trabajando en ese lugar...quien sabe...siento que a ese hombre no le cobrò, que tampoco èl intentò pagarle....hubo entrega por amor.

    Bellisimo!!!!
    Besos. Excelente fin de semana.
    Marìa Laura.

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  3. Un escrito puro. sin necesidad de agregarle nada. impecable.

    Mi chica me provoca lo mismo que esa mujer a ese hombre, yo siempre le dije que es un mujer de arrabal

    Te sigo leyendo!

    desde una habitacion en la joven Buenos Aires te mando un calido beso.

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  4. ESTO ME ENCANTO, AMO ESTAS HISTORIAS...vos y yo en ese bar...un juego de miradas y todo dicho... una noche en llamas...a pesar de la distancia siento tus besos. y recorro tu piel con mi lengua poeta... besos

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  5. En carne viva, sin vueltas, directa, una mina que parece saber lo que quiere.
    Me gusta esto, lo busco y me animo a veces.

    Buen espacio altamente protegido por un cartel que advierte... que mierda advierte, a que obsoletos contenidos se refiere.
    Un orgullo para este espacio lucirlo.

    Un abrazo, también desde Buenos Aires

    Magah

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  6. El original, aún reflejándose en las trobas, domina por completo las situaciones y los momentos, de lo que me alegro porque es síntoma de que está viva, y lo que es mejor, se siente viva.
    Si esa mujer, que suelo ver casi todas las noches desde mi esquina en penumbras, es la mitad de lo que debe ser el original, seguiré sus pasos y la buscaré en los riscos donde sé que se encuentra la primera.
    Un remuac profundo y deseado.

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