miércoles, 10 de junio de 2009

HOY ME ACORDÉ DE TI...


A la vuelta del trabajo, cuando estaba a punto de entrar en este hotel que es ahora mi casa, me ha preguntado una chica por un lugar, y no he podido evitar acordarme de ti. Su cara, sus labios, sus pechos prisioneros bajo aquella estrecha camiseta...y no he podido dejar de sentir una cierta excitación y calor, ...mucho calor, a pesar de del aire acondicionado del hall .

En el ascensor que me llevaba a mi habitación, he cerrado los ojos y mi mente ha volado a esos nuestros tiempos, y me he sorprendido a mí mismo, caliente, deseoso y excitado.

Tenía prisa por entrar en la habitación, por deshacerme de la ropa, por tumbarme desnudo sobre la cama, disfrutando del contacto con la ropa, como cuando compartíamos nuestros cuerpos entre aquellas sabanas blancas en aquel lugar cerca del mar. Y al respirar hondo de nuevo me ha envuelto la brisa y el olor a sal.

Necesitaba sexo y me he abandonado en la búsqueda de mi propio cuerpo, acariciádome con los ojos cerrados, atrayéndote a mi lado, recorriéndome, acariciando mis muslos, mi vientre, mi sexo. Como cuando tu te deslizabas sobre mi cuerpo, como cuando jugabas con tu boca, con tu lengua, con tus manos a recorrerme entero, provocándonos esa agonía en la que se derrama la vida.
Desearía tanto que estuvieses aquí, que fueras tu quien me hiciese delirar, que fueses tu quien apagara este fuego que me quema por dentro.

Y me acaricio cada vez más, y más rápido, y más fuerte, sintiendo como mi cuerpo se estremece de placer, y te imagino entre mis sabanas, fantaseando mientras te busco, mientras te poseo, y te disfruto y te gozo. Sintiéndote así, tan cerca, tan pegada a mi piel, buscándome, poseyéndome, disfrutándome, gozándome..., sintiéndote ... tan mía, que no puedo más y siento como mis fluidos se derraman, y ahogo mis gemidos, disfrutando de ti en la distancia. Hasta que por fin recobro la calma.

En la penumbra de mi habitación, acompañado solo por la noche, no he podido resistirme, y he marcado tu número, me hubiera gustado tanto escuchar de nuevo tu voz, no esta tan mecánica de tu contestador, charlar de nada, del tiempo, de como te va la vida, me hubiera gustado tanto preguntarte si tu también alguna vez te entregas al placer solitario, si tu también alguna vez te acuerdas de mi...

(Dedicado a A.M., que inspiró y fué parte de este relato)

3 comentarios:

  1. Odio esas malditas últimas preguntas!...

    Magah

    ResponderEliminar
  2. es asi...la nopstalgia y la pasion, besos.

    ResponderEliminar
  3. Pues yo no odio esas malditas preguntas Magah, lo que realmente odio es tener que responderlas
    Besos

    No siempre Erker, aunque esta vez si que lo fuera..
    Besos lengua poeta

    ResponderEliminar