domingo, 31 de mayo de 2009

LADY REBECA - III -


Buenas noches My Lord:

Espero y deseo que me hayais echado mucho de menos, creo que yo entre calenturas y desvarios os he tenido presente, pero no podría asegurarlo. He decido continuar con el relato de la vida de nuestra querida Lady Rebeca.


Os agradecería, que una vez leído, tuvierais a bien realizar las correcciones necesarias para dotar a este mi relato de ese punto que es tan de vuestro agrado.


Permitidme que me tome la licencia de invitaros a un viaje en el tiempo que nos sitúe justo en el momento en que Lady Beca se reencontró con su joven amante, pudiendo así, una vez relatados los hechos dar por concluido ese capitulo en la vida de nuestra querida niña.





“... Cierto día recibió Beca la solicitud de su madre para que tuviera a bien acompañarla a una celebración que tendría lugar en las provincias del sur, al preguntar sobre el motivo de tal celebración, descubrió asombrada que su progenitora había seguido manteniendo contacto con la familia de aquel muchacho que le negaron en su juventud, y que la inició en el mundo del placer.

No queriendo conocer los motivos que llevaron a su madre a esa relación, puso como única condición acudir acompañada de su propia hija, creyendo que el tenerla presente haría que se confirmara con más fuerza su actual situación, en caso de que el encuentro con su primer amante la perturbara más de lo necesario.


(permitid My Lord que me alargue en el relato de los detalles, pero son necesarios para poneros en situación, después podreis olvidarlos reteniendo únicamente los puntos que se son de vuestro interés)


Tras un largo y pesado viaje en carruaje, llegaron al lugar en cuestión, la celebración tendría lugar dos días después de su llegada, tiempo necesario a una dama para recuperar el ánimo y la compostura,dando tiempo al resto de invitados ha llegar a la villa.

Como os contaba, les estaban esperando a su llegada, la mesa dispuesta y una veintena de comensales, prestos ha devorar literalmente las viandas con las que les agasajaron. El hermano mayor del amante de My Lady como correspondía hizo las veces de anfitrión, lo que para desgracia o gracia de nuestra Beca dejó libre de actuación a Sir Arthur, al que así llamaremos desde ahora, que únicamente se preocupó de buscar acomodo en la mesa a Beca y a la hija de esta.


Así que nos encontramos en una animada cena, donde Sir Arthur se halla sentado junto a la pequeña Ariadna y justo enfrente de Lady Rebeca. Esta situación dió a Beca la oportunidad de estudiar detenida y furtivamente a su antiguo amante. Con el tiempo se había convertido en un apuesto hombre y con la suerte había ganado una gran fortuna que le permitía vivir como a un noble.


Sir Arthur por su parte pero con más descaro hizo otro tanto con Beca, mientras hablaba y entretenía a la hija de esta, con lo que sus risas eran las que más resonaban en la sala. Llegó la hora de pasar al salón para disfrutar los hombres de un coñac y las mujeres de la conversación, y al poco rato los mas mayores empezaron a retirarse, la madre de Beca no viendo ya peligro en dejar a su hija en medio de tanta compañía, se ofreció a llevarse a su nieta a descansar con ella en los aposentos que les tenían preparados.

Al punto Sir Arthur invitó a Beca a salir del salón con la escusa de mostrarle las inmediaciones de la hacienda que según dijo eran más hermosas contempladas a la luz a de las estrellas. Cuando se hallaban cerca del acantilado, de las sombras surgió un trobador, Beca sintió que la rabia ahogaba su garganta, ¿Como era posible que aquel hombre estuviera tan seguro de que acudiría con él a ese paraje? Intentó reprimir la rabia y el odio que en aquellos momentos sentía centrándose en la troba, con la resolución de volver a la casa en cuanto acabara la música, más de pronto noto como el llanto la invadía, ya que al escuchar las letras, comprobó que eran el relato del sufrimiento, dolor y pena que sintió Sir Arthur cuando se la arrebataron de su lado.


Convulsionada por ese llanto Beca apenas notó como su caballero la alzaba y en brazos la llevaba a sus aposentos susurrándole palabras contenidas durante casi 20 años.

La recostó en el lecho y se tumbó junto a ella sin dejar de acariciar su larga melena, hasta que nuestra Lady se calmó. La presencia de aquel hombre a su lado, y el recuerdo de su primera noche hicieron que Beca enardeciera en deseos de volver a ser poseída por Sir Arthur, quien lejos de complacer a la dama se limitaba a castas caricias, a roces casi imperceptibles, que enloquecían a Beca que acabó gritando, rogando y demandando a aquel hombre que la complaciera.
Beca sintió una punzada de placer, cuando su señor comenzó a quitarle las ropas. Se deleitaba Sir Arthur en la contemplación de aquel cuerpo bien formado que tenía delante, ya no era el de la niña que recordaba, sino el de una mujer en todo su esplendor, mientras Beca arrastrada por pasiones internas gemía con cada prenda de que la despojaban, sintiendo como la humedad de su sexo aumentaba cada vez más y con un ardiente deseo de que la penetraran incansablemente como en su recuerdo.

-My Lady, sois la hembra más bella que jamás he tenido placer de poseer, pero también sois mujer por la que siento un profundo respeto,sabed que soy hombre casado, que si me adelante un día a la llegada de mi familia fue solo por pasar esta noche con vos, pero si os poseyera ahora os convertiría en una puta y no me lo perdonaría, aún así os ruego me concedais el gozo de volver a veros gritar, sentir, y disfrutar del placer que un dia descubrimos.

Beca no daba crédito a sus oídos, si no la poseía, acariciaba, besaba, ..como podría gozar? Sir Arthur se levantó y se sentó un sillón a los pies de la cama, miró con ternura a la dama y le pidió que cerrara los ojos, ... imaginad que mi mano acaricia vuestro pecho tocadlo vos misma, pellizcar vuestro pezón, dejad que se endurezca, vuestra mano es la mía que os acaricia, recorrer por mi vuestro cuerpo, juguetead con vuestro sexo, sentid la humedad que de el se desprende, y abrirlo para que pueda verlo y desearlo, no dejeis de acariciaros my Lady, así.. seguid así, lo haceis muy bien, no abrais aun los ojos, dejad que vuestros dedos siendo los mios os penetren y os hagan gemir y jadear como mereceis.

Beca se arqueo en ese mismo instante presa del tremendo placer que la invadió y gritó como hacia mucho que no gritaba mientras era arrastrada en el torbellino del orgasmo que ella misma se había provocado. Sentir como eres mirada y admirada en esos momentos, es igual o tanto más excitante que compartir las caricias.

My Lady, concededme una sola debilidad, dejadme volver a saborear vuestros recién derramados jugos- y diciendo esto comenzó a sorber, lamer y besar el centro del placer de Beca, provocándole nuevos arrebatos de placer.

Tras el segundo orgasmo de Beca, recuperó Sir Arthur su posición a los pies de la cama, y con su voz volvió a guiar las manos de Beca por su propio cuerpo haciéndola por un sin fin de veces disfrutar de un placer que no había conocido hasta ese momento.

Despuntando el amanecer y encontrandose My Lady agotada por el gozo vivido, Sir Arthur abandonó los aposentos de la dama antes de que nadie pudiera sospechar lo sucedido.
Durante el resto de los días en que Rebeca permaneció en su casa, solo cruzaron miradas cómplices, roces casuales que encendían a la dama, haciendola gemir en silencio y esconder la humedad que se derramaba entre sus piernas.

Sabe por su madre que Sir Arthur continua casado y que mantiene a diferentes amantes, con la seguridad de que a ella jamas la aceptará como a tal, Beca no ha querido que sus caminos volvieran a cruzarse. Esta vez y para siempre Lady Rebeca perdió al hombre que por dos veces y por una sola noche en ambas ocasiones, la inició en el placer del sexo."

Espero que el relato haya sido de vuestro agrado My Lord, como también espero poder reunirme en breve con vos y dejar que nuestras naturalezas se encuentren, se disfruten y gocen, pero como siempre, y hasta que llegue ese momento os envío mis más oscuros y obscenos deseos.


Por siempre vuestra. Lady Rebeca




No hay comentarios:

Publicar un comentario