lunes, 25 de mayo de 2009

A DOS VOCES... - IV -


ELLA

Las manos de ese hombre me estaban volviendo loca, no dejaba de excitarme con cada una de sus caricias, todos sus movimientos me proporcionaban un placer indescriptible. Cuando me giró hacia la pared, adiviné sus intenciones y eso me calentó aún mucho más. Sentir la humedad de sus besos en mi espalda, sus dedos acariciando mi trasero. Comenzó a descender con su lengua hasta llegar a mi ano, tan húmedo como el resto de mi cuerpo. Se detuvo allí, sus labios, su lengua, sus dedos en un placentero baile, entrando y saliendo, mis piernas apenas podían sostenerme. Sentí como apoyaba contra mi su pene, ..tan endurecido, .. tan húmedo, .. su cabeza buscó mi orificio ya dilatado por los previos masajes. Abrí un poco más mis piernas, y lo invité a entrar separando mis nalgas,... le deseaba dentro de mi. Casi me sentí desmayar cuando me penetró sin pausa, atravesándome para llegar a lo más profundo de mi ser, sentía el calor de su pene, el sudor de su piel. Comenzó a moverse alternando movimientos lentos y rápidos, sus manos me dedicaban intensas caricias, mis fluidos resbalan por mis piernas,.... no iba a poder aguantar mucho más.

Noté que estaba a punto de correrse en mi interior, mientras sus dedos se dedicaban a mi clítoris, le pedí, le rogué que me llenara, que me diera todo. En el mismo instante en el que sus espasmos y su fluido tibio comenzó a llenarme.. exploté en un increíble orgasmo, apenas pude ahogar el grito tapando la boca para no despertar a mis hijos. Allí, pegados a la pared, nuestros cuerpos temblaban envueltos en sudor resistiéndose a volver a la realidad. Le miré a los ojos, y me devolvió la mirada con una sonrisa.

Increíble - dijo aún sin haberse recuperado.

-Ha sido maravilloso - Respondí buscando su boca para fundirnos en un profundo beso

- Lo has pasado bien?
- Muy bien, pero ahora estoy un poco cansado y es muy tarde ya, los niños pueden despertarse en cualquier momento, creo que es mejor que me vaya.

- No te vayas, quiero que te quedes lo que queda de noche conmigo, no te preocupes por los niños.
Me acosté junto a ella, volviendo a sentir la tibieza de su cuerpo acurrucándose contra el mio y le besé el cabello, al tiempo que le oí susurrar
- Los niños estarán encantados de desayunar mañana con su padre, te echan mucho de menos.

1 comentario:

  1. Me ha encantado, y sólo haría un cambio o un final alternativo.
    Que el padre se quedara a pasar el día con los niños y poder yo pasarlo con la madre...mmmm
    Excesivo deseo por mi parte?

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