lunes, 20 de abril de 2009

TE VOY A COMER ENTERA II



…sus pezones habían sido el aperitivo de la deliciosa cena que me esperaba sobre le desnudo cuerpo de esa mujer que yo había creído por momentos perdida y que ahora se me estaba ofreciendo como el mejor y más sabroso de los manjares.

-“Ponte cómodo y disfruta de la comida”

Me quité la ropa de forma acelerada, dejándola tirada por el suelo. Ni un minuto podía desperdiciar ante los suculentos bocados que tenía a punto para mi boca.Mi polla ya no estaba endurecida, en esos momentos mostraba una tremenda erección acorde con las ganas que me estaban entrando de devorar ese precioso cuerpo, de no dejar ni un milímetro de esa piel sin limpiar y sin saborear.

Me acerqué de nuevo a ella y pasando mi lengua por sus pechos, los dejé limpios de la sabrosa salsa que por encima de ellos se derramaba. Mi lengua recorrió una y otra vez esas montañas que tanta pasión me provocan, dejando al descubierto las cimas coronadas erectas y provocativas. Para saborear los últimos restos que las impregnaban, volví a mordisquearlas al tiempo que mis manos acariciaban el pelo de su cabeza, enroscando mis dedos en él.

Mis labios siguieron el camino marcado por los jugosos frutos que florecían a lo largo de su vientre, apoderándose mi boca de cada uno de ellos, para llegando al último, el que daba paso a su clítoris, saborearlo junto con ella. Nuestros labios se unieron en un beso apasionado, compartiendo nuestras bocas el sabor de ese último fruto, que no prohibido, sino totalmente deseado. La fresa fue pasando de mi boca a la suya, de la suya de nuevo a la mía y así hasta que se deshizo dentro de nosotros saboreando ese néctar jugoso que le habíamos conseguido sacar.

Mis labios volvieron a deleitarse con sus pechos, sus duros pezones, su ombligo inundado de ricos placeres, llegando por fin al botón de su elixir, saboreando en toda su extensión ese clítoris duro, prominente y exhibido que coronaba su sexo tan delicado y sabroso. Todo su sexo estaba impregnado de fragancias que me vuelven loco, aromas puros de mujer deseada, de hembra en estado puro.Mi lengua empezó a jugar con su clítoris mientras mis manos recorrían sus muslos de arriba abajo, deleitándose con la parte interior de los mismos, jugando con sus labios exhibidos, sus marcados labios que empecé a separar poco a poco al tiempo que mi lengua buscó la humedad de su sexo, esa humedad que convierte su cuerpo en el mayor de los manjares, aún sin falta de ser condimentado como lo estaba esta noche.Llegó a mi lengua el sabor de ese néctar único, notando como se derramaba dentro de mi boca en copiosos y violentos borbotones. Su fuente inagotable de placeres me estaba regando con el mejor de los caldos, con el más sabroso de los néctares.

-“Mmmm…me matas…pero sigue comiendo de mi cuerpo”

Dejé por un momento la fuente de su sexo y seguí saboreando los manjares ofrecidos a lo largo de su cuerpo desnudo. Sus muslos, sus piernas, sus tobillos estaban adornados con frutas, con pates, con cremas, con manjares exóticos. Y uno a fue los fui degustando, compartiéndolos con ella.

Cuando tuve su cuerpo totalmente despojado de toda vianda, de toda fruta, de todo alimento mortal, cuanto mi lengua y mi boca habían dejado en estado total de desnudez a esa mujer que tanto me excita, que tanto placer y deseo me provoca, la miré a los ojos.

-“My Lady, gracias, ha sido la mejor cena que jamás he tenido”

-“My Lord, te lo mereces, pero ahora quiero mi postre, túmbate”

Ella se levantó y me tumbé encima de la mesa. Mi polla seguía erecta y en tremendo estado de excitación. Se acercó a mí y pasando su lengua por mi endurecido y enrojecido glande, empezó a untarla...

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