miércoles, 15 de abril de 2009

SI UN DIA TE VEO


Anoche soñé contigo...otra vez...un sueño repetido.


Llegué muy temprano, más de lo acostumbrado, y tú estabas aún preparando los cafés.


Llevabas puesta una blusa blanca de botones, una falda negra de vuelos cortos, unas sandalias altas y las piernas desnudas.


Cuando me viste entrar te sorprendiste. No me esperabas a esa hora. Me acerqué a tí y sin decirte ni una sola palabra, te puse de espaldas contra la pared y empecé a besarte. Primero los labios, con esos besos tan profundos que sé que tanto te excitan. Mis manos empezaron a acariciar tus piernas, tratando de hacer surcos con mis dedos. Te alzé una de ellas y metí mi mano y mis dedos en tu entrepierna comprobando lo mojada y caliente que estaba.


Mi lengua jugaba con la tuya, mezclándose nuestras salivas. Luego saqué mis dedos y mi mano derecha se encargó de aprisionar las tuyas por encima de tu cabeza. Sé que te gusta que te someta. Con mi mano libre desabroché tu blusa y empecé a besarte.


Llevé una de tus tetas a mi boca y empecé a mordisquear tus pezones, uno a uno, lento pero intensamente. Los mordía, los chupaba y pasaba mi lengua caliente por ellos. Mi mano te apretaba con fuerza las tetas mientras mordía con mis dientes tu duro y apetitoso pezón. Sé cuanto te gusta que te lo haga, que muerda esos diamantes que coronan tus tetas.


Seguí besando y lamiéndo tus tetas hasta ir bajando con mi lengua hasta tu vientre, jugando con tu ombligo, mientras con mis dos manos seguía pellizcándote los pezones. Tenías las manos en tu cabeza, con los ojos cerrados y se notaba que estabas disfrutando mucho. Estábamos olvidando completamente el tiempo y el espacio. En esos momentos empezábamos a no tener conciencia del lugar donde estábamos, ni de si existía gente alrededor o si alguien entraba. No nos importaba si nos descubrían, si se les ocurría entrar a los habituales de todas las mañanas. Lo único que alcanzaba a imaginar era que te tenía conmigo, que estábamos juntos y que quería disfrutar por completo del placer de tener mi lengua en tu sexo. Mis dedos hurgando muy dentro de tí, en acompasado ritmo entrando y saliendo, haciéndole la competencia a mi lengua.


Me pedías que no me detuviera, que siguiera, que querías correrte en mi boca. Me gritabas que te penetrara con mis dedos como si se tratara de mi miembro. Querías que te poseyera ahí, así, contra la pared, jadeando de gusto y de placer. Me gritabas que lo estaba haciendo divino, que no parara.


Me decías...sigue...mmmmm...mmmmm... me voy a correr...siiiii...me gusta... sigue...quiero más, no pares por favor.


Te escuchaba gemir, jadear de deseo, y en esos momentos me desperté sudando, con mi cuerpo temblando, nervioso, sumamente excitado y empalmado.


No sé si ella se dió cuenta de algo, quizás no. Escucho su respiración y creo que sigue dormida. Cierro de nuevo los ojos y quiero volver a tu lado, a tenerte en mis brazos y seguir ahí, contigo, teniéndote en sueños, poseyendo todo tu cuerpo como quisiera poder hacerlo si un día te veo.

1 comentario:

  1. Guauuuuuuuuuu!!!!!.... yo quiero sueños de esosss... vaaa por favor!!! me dejas compartir esos sueños contigo?... por lo menos hasta el día que la veas y la disfrutes...
    Je t'aime My Lord

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