viernes, 3 de abril de 2009

EL MISMO NUEVO DIA...



Sentado en mi coche, conduciendo en la noche de vuelta a casa tras un fin de semana junto a ti. No puedo dejar de pensarte, rememorando cada uno de los instantes que hemos compartido.


Desde el momento en que se abrieron las puertas del ascensor y te vi salir de él no pude apartar mis ojos de ti, eras tal y como te imaginaba, como te soñaba. Recorrimos ese corto espacio que nos separaba y nos saludamos como viejos amigos. Nuestro primer contacto real fué un simple beso en la mejilla.

Tomándote por la cintura nos dirigimos a la cafetería del hotel para tomar algo, y romper el hielo inicial de ese primer encuentro. Hablamos sin parar de todo lo que ya nos hemos dicho, de todo lo que ya hemos sentido, sin poder dejar de mirarnos sentados uno frente al otro, sintiendo como crece ese deseo que nació frente a una fría pantalla.

Los dos sentimos necesidad del otro y apenas acabada la copa nos dirigimos a la habitación, no puedo resistirme a besarte y apretarte contra mi cuerpo mientras el ascensor sube. Una vez allí el mundo desaparece, el tiempo deja de existir, solos tu y yo, mirándonos, acariciándonos dulcemente, inocentemente mientras se despierta el deseo y sube nuestra temperatura.

Te desnudaría y te haría mía en este mismo instante, pero no quiero. Quiero disfrutarte lentamente, sin prisas … aún esta abierta tu última herida y no quiero que te asustes, quiero hacerte olvidar, quiero que te sientas viva, deseada, querida, amada, adorada. Mis labios no pueden resistirse a besar tu cuello, mientras tu acaricias mi cabello, y escapan tus primeros suspiros, ... mi sexo responde a esos suspiros con una tremenda erección.

Y me miras sorprendida, sin creer que sea posible, ... quieres ver lo que has provocado y con prisas me quitas los pantalones y acaricias mi abultado miembro, sonríes y te muerdes el labio, por fin veo ese gesto tuyo del que tanto he leído, estas encantadora, una mezcla de malicia e inocencia en una sola mirada, y me puedes... pero me contengo. Lentamente voy desnudándote, deleitándome en la contemplación de tu cuerpo, como haces tu con el mio, hasta que nos fundimos en un abrazo en el que sobran las palabras, esas que hasta ahora eran todo lo que teníamos.

Entre caricias y besos, sin darnos cuenta hemos acabado en la cama, y tal como tantas veces hemos dicho me coloco sobre tu espalda sin dejar de besar tu cuello, haciendo que suspires cada vez más intensamente mientras por fin puedo susurrarte al oído eso que te he escrito mil veces en el ordenador, haciendo realidad nuestras fantasías de tantas noches juntos, sintiéndonos unidos a pesar de la distancia. Beso tras beso recorro el espacio que me separa de tu... de mi preciada posesión, tus nalgas. Disfrutando de ellas, haciéndote disfrutar.

Pero quiero más, mucho más necesito tocar, morder, lamer esos pechos que durante noches he acariciado solo en la pantalla, y que ahora por fin tengo ante mi. Y me dedico a ellos con pasión arrancándote gemidos de placer. Sin dejar de recorrer tu cuerpo con mis manos provocando que me pidas, que me ruegues y supliques que baje, que siga bajando que te mueres si no lo hago y no puedo negarte nada y me pierdo entre tus piernas que se abren para mi, invitándome a degustar de tus mieles, a saciar mi sed de ti. Al suave roce de mi lengua tu cuerpo se arquea y una descarga de placer te recorre por completo. Estoy tan excitado que podría correrme ahora mismo solo viéndote, pero quiero que sientas la pasión extrema que me provocas desde que te conozco. No puedo dejar que me toques o no me aguantaré. Quiero regalarte el mejor sexo oral de tu vida.

Al ritmo de mis caricias te mueves y gritas de puro placer “así, así, así..” quiero saberte aún más mía, más entregada y hago que te sientes sobre mi cara, para que puedas sentirme en lo más profundo de ti, hasta que no puedes más y te desbordas en mi boca. Que dulce eres mi niña.

Sin recuperarte de tu orgasmo me ofreces tus nalgas, como sabes que me gusta, como se que te gusta y de un solo golpe entro hasta lo más profundo de ti, gritas en una mezcla de dolor y placer … comienzas a moverte como solo tu sabes hacerlo en un baile demencial que me vuelve completamente loco y no me aguanto y cuando tu nuevo orgasmo llega me dejo ir y te lleno de mi esencia, los dos juntos, a la vez transportados por la pasión a otro mundo, un mundo solo para nosotros dos.

Nos dejamos caer rendidos sobre la cama, te abrazas a mi, tu respiración se va calmando hasta que comprendo que te has quedado dormida... y yo,... yo no puedo dejar de mirarte, intentando grabar tu imagen en mi memoria.

Ahora aquí, solo en mi coche, conduciendo en esta noche de vuelta a casa me llevo conmigo tu olor, tu sabor, tu mirada, tu sonrisa, tu cabeza descansando en mi pecho ... me llevo el calor de tu cuerpo junto al mio, ...para siempre mi niña.



1 comentario:

  1. Ten en cuenta que es y será para siempre, mi niña.
    Y como siempre, perfectas tus fotos para ambientar los textos y perfectas tus trobas.
    Te imagino y no sabes cómo me gusta lo que pasa por mi mente y el repaso físico que te hago.
    Remuacs.

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