martes, 24 de marzo de 2009

SU.MISION - II -


SU.MISION - II -

Cuando creí que llegaba al límite soportable, sin previo aviso, paro. Quería levantar la cabeza, gritarle que me dejara, que no podía mas, me dolía la mandíbula de apretar, era incapaz de abrir los ojos, y no conseguía que mi mente se centrara en la articulación de palabra alguna. Tras esos minutos de silencio, de ausencia de todo, excepto el dolor residual, creí que había terminado y me relajé.
-”Preparada para empezar?... “
Ahhhh que decía aquel loco!!!!
-”Qué te pareció el calentamiento...? ahora pasemos ya a la acción, veo que la princesita sigue aguantando... veremos hasta donde llega tu aguante esta vez”
Mi cuerpo se tenso en una mezcla de miedo, pánico, terror, sorpresa, ... hasta donde sería capaz de llegar, hasta donde sería yo capaz de aguantar.
Se colocó sobre mi al tiempo que en un rápido movimiento tomaba mis dos brazos retorciéndolos hacia atrás, casi rompiéndolos, llevándolos a una postura cerca de la fractura. Grité de dolor.
-”Grita..si, sigue ... así me gusta... grita si eso te sirve de algo.. jajajaj”
-”diossss!!! como te odio... te juro que un día... un día me vengaré de ti”
Notaba como su excitación crecía colocado sobre mi, teniendo en sus manos el poder, dominándome, mientras seguía retorciendo mis brazos hasta el punto que creí que conseguiría arrancármelos.
Debió darse cuenta de que lo había notado y se apartó de golpe al tiempo que tomándome de un brazo y una pierna me giró en un solo y brusco movimiento. Un gemido de dolor salió de mi garganta. Empezaba a no tener ya fuerzas ni para quejarme, él lo sabia, me conocía, me conocía tan bien que me concedió un tiempo para recuperarme. Quería que lo sufriera, que fuera consciente, si me abandonaba no sería igual.
De nuevo más aceite helado cayendo por mi vientre, y sus manos ahora suaves extendiéndolo por mi estómago, mis muslos, bajando lentamente por la cara externa de mis muslos hasta mis tobillos, entreteniéndose en ellos, para subir por la parte interna hasta mis ingles, pasando por mi vientre, de nuevo mi estómago, mi pecho, masajeando mis hombros, mis doloridos brazos. Se entretenía en cada caricia, dejendo que el dolor que había padecido diera paso a un incipiente placer que se incrementó cuando el frío aceite comenzó de nuevo a provocar esa sensación de calor que ya había experimentado... cerré los ojos, alejándome de todo lo que me rodeaba, transportada por esa sensación de bienestar que empezaba a sentir, mientras sentía el roce de sus manos en mis tobillos, rodeándolos con sus manos, mientras su estómago se pegaba a las plantas de mis pies. Iba tirando de mi, lentamente, con tirones suaves que hacían que mi cuerpo se deslizara por la madera hasta casi dejar mis nalgas sin apoyo. De pronto todo su peso se vino contra mi haciendo que mis rodillas se clavaran en mi pecho, al tiempo que una punzada de dolor atravesaba mi espalda como claro signo de fractura de vertebras.
-”hijo de puta... primero me electrocutas y ahora me partes en dos!!!”
-”jajajajaj... pero mira que eres malhablada... quieres callarte de una vez”
Volvió a estirar mis piernas suavemente, tan solo para darse el gusto de repetir la operación de doblarlas de golpe, mientras yo no podía dejar de gritar. Podía oír su risa mientras me perdía en mi desesperación. Le vi alejarse hacia una de las mesas y coger unas correas.
-”No por favor.. por favor eso noo... las correas no..”
-”Estas suplicando?... venga cierra la boca de una vez, y dejame trabajar”
Impotente cerré los ojos, sabía que nada de lo que dijera le haría cambiar de opinión.
Fue colocando las correas, una en cada una de mis brazos, dos mas en mis piernas y una última sujetándome el pecho. Una vez sujetas les conectó unos electrodos que salían de una de sus horribles máquinas.
-”Preparada..?” y dio al botón de encendido, sin darme tiempo a protestar. Mi cuerpo comenzó a convulsionarse, con movimientos involuntarios que me sacudían sin que pudiera hacer nada para evitarlo. El seguía teniendo el control absoluto, seguía dominándome, subiendo y bajando la intensidad de las sacudidas a su voluntad.
No se el tiempo que me mantuvo en ese estado, creo que finalmente me abandoné porque solo recuerdo su mano sacudiendo mi hombro
-”Ehh venga... se acabó... puedes levantarte ya. Seguro que hoy te dolerá todo mucho más, pero mañana me lo agradecerás”
Por un momento no recordaba donde estaba, fijé mi mirada en él intentado centrarme.
-” Oye.. que no me mires así, vale!!!”
-”Eres un maldito hijo de puta Moisés, no volveré a dirigirte la palabra en lo que me queda de vida”
-”jajajajajaj.... por qué será que siempre me hacen gracia tus despedidas..., venga ya ... que yo solo soy tu masajista...Nos vemos la semana que viene?”

1 comentario:

  1. Jajaja...serás cabrona y mala.
    Algo raro me estaba imaginando a medida que iba leyendo y notaba que el tema no se calentaba, pero eres buena mi niña, muy buena.
    En la próxima espero que no sea el masajista el que se aplique con deseos y ganas sobre tu cuerpo. O si lo es que no se dedique sólo a esos masajes tan, digamos, eléctricos y de recuperación...mmmm
    Besos impúdicos.

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