domingo, 15 de marzo de 2009

DESCUBRIENDO - I -

Todos tenemos en nuestras vidas una persona especial, alguien por quien somos capaces de traspasar barreras, alguien a quien no somos capaces de negarle nada de lo que nos pida..., todos tenemos una debilidad.

Mi debilidad se llama Franc.

Se ha convertido en tradición para nosotros encontrarnos una vez al año, normalmente coincidiendo con el final de mis vacaciones, y pasar la noche juntos.

Este año me tenía reservada una sorpresa, quería iniciarme en su mundo, en el mundo de los clubs liberales.

Yo ya sabía por lo que él me había contado como funcionaban ese tipo de locales, pero claro, una cosa es que te lo cuenten y otra muy distinta es verlo en vivo y en directo. Durante la cena estuvo preparándome para cuando llegara el momento, me aseguró que yo tendría siempre el poder de decisión, yo y solo yo pondría los límites. Estos límites iban desde una simple visita guiada por todo el local, mientras tomábamos nuestra copa observando a las parejas que ajenas al resto practicaban sexo públicamente, hasta dejarnos llevar por el ambiente y acabar nosotros haciendo lo que los demás.

Cuando llegamos a la puerta del local creo que hasta me temblaban las piernas, estaba nerviosa, una nunca sabe como puede reaccionar, me preocupaba quedar como una tonta delante de Franc, porque seamos sinceros entre cuatro paredes y en un cara a cara, puedo dar la talla, pero ya cuando el tu a tu es con yo, con tu, con él, ella, ellos, nosotros, vosotros , ellos... la cosa cambia. Supongo que algo debió de notarme, porque tomándome del brazo y acercándose a mi oido me susurro:

-”No pienso separarme de ti, recuerda tu tienes el control”

Sentirle pegado a mi, junto con sus palabras, me tranquilizó, al menos en parte. Pedimos nuestras copas y comenzamos nuestra visita turística por el singular local. Había música suave pero lo que más llamó mi atención fueron los gemidos y jadeos ahogados que provenían de alguna zona que no alcanzaba a localizar.

Tomándome de la mano me guió escaleras arriba a una sala con espejos donde no había nadie, me apoyó contra una de las paredes y me besó, sus manos empezaron a recorrer mi cuerpo despertando mis sentidos, por encima de la ropa comenzó a presionar sobre mi clítoris con la intensidad que sabe que me puede y me rinde, su lengua no dejaba de pelear con la mía, y yo empezaba a olvidar donde estaba y a entregarme al deseo.

Desabrochó mi pantalón sin que opusiera resistencia e introdujo su mano en mi sexo ya totalmente húmedo. Notar el roce de sus dedos, sentir como empezaba a penetrarme me hizo gemir de placer, ajena a todo lo que nos rodeaba, en mi mente solo estábamos nosotros dos.


2 comentarios:

  1. Fantastico !!!!!!!!!!
    Es lo primero que leo ... y es fantastico !
    Ees mi mitad perfecta .. siempre lo presenti
    ssimon

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  2. Te pueden ver, te pueden sentir, te pueden abrazar, te pueden besar, te pueden amar, te pueden (sí, lo que estamos pensando sin estar leyéndolo), te pueden desear, te pueden odiar, te pueden adorar, te pueden tener...pero por suerte el monte es amplío, es grande, es libre y cuando no quieras que te "puedan" siempre tendrás a alguien esperando en el llano para dejarse "poder".
    Y ahora dirás: "Qué tiene que ver esto con la troba?...pues nada, pero me apetecía escribirlo y escrito está.

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