jueves, 26 de febrero de 2009

VOLVIENDO EN MY - I -



Seguía de baja por mi reciente intervención, aún no me había recuperado ni física, ni psíquicamente. No me gusta que nadie me vea en mis momentos bajos, y esa maldita medicación me estaba sentando fatal.
Esa tarde la soledad me pudo, y sentí la necesidad de una voz amiga, de una caricia, de un abrazo. Así que decidí llamar a uno de mis mejores amigos, habíamos sido algo más que amigos hacía ya unos años, tenía plena confianza con él, ademas ambos nos encontrábamos en el mismo pueblo costero.
En cuanto le dije que andaba baja de moral vino a verme.
-“como estas?... no será tan grave, ya verás, confío en ti, eres una mujer fuerte, lo vas a superar, además yo estaré ahí para ayudarte”
Estuve contándole como me encontraba, como me sentía, o mejor dicho, como no me sentía, porque sin haber amputado ninguna parte de mi cuerpo, mi sensibilidad de cintura para abajo había desaparecido.
-”Odio todo esto, odio esa maldita medicación, cuando la tomo me siento morir”
-”A que hora toca la próxima?”
-”En media hora aproximadamente, ojalá pudiera saltarme esa toma”
-”No lo harás, no pienso dejarte hacer esas tonterías. Veras tengo una idea, voy a llenarte la bañera con agua muy caliente. Tu no pienses en nada, hoy te pincharé yo, mientras tu relajate, verás como no es tan malo”
Me quedé sentada, mirando al vacío, preparando la carga del inyectable, cuando su voz me llegó desde el baño de mi habitación
-”Ya puedes venir, la señora tiene el baño preparado”
Me levanté y me dirigí hacia allí casi arrastrándome. Marc me esperaba dentro de la bañera.
-”Ven, voy a darte un masaje que te ayudará, te calmará y te sentirás mejor”
Me quité lentamente ropa que llevaba evitando que se viera la cicatriz, e introduje mis pies en el agua, y lentamente fui bajando hasta quedarme sentada entre sus largas piernas dándole le espalda.
Cerré los ojos mientras sus manos acariciaban mi espalda, mis miedos poco a poco iban desapareciendo. Sus piernas abrazaron mi cuerpo. Mientras me besaba, la nuca, el pelo mojado, los hombros. Esas caricias que tanto necesitaba esa tarde, los vapores del agua caliente, me transportaban a momentos de paz, que casi no recordaba haber tenido desde que empezó mi pesadilla. Me encontraba tan a gusto en su abrazo, recostada en su pecho.
-”Masturbate para mi”
De un solo golpe me devolvió a la realidad.
-”No puedo, ya te lo he dicho, no puedo hacerlo, joder.. no siento nada”
“Masturbate para mi. Cierra los ojos, y siente las caricias en tu mente”
No tenía fuerzas para contradecirle, bajé mi mano a mi entrepierna, y empecé con caricias suaves, lentas, mi clítoris estaba caliente por el agua, y Marc no dejaba de susurrarme al oido, de besar y lamer mi cuello, sus manos sobre mis pechos, mis pezones cada vez más duros, acariciando, sobando, estirando, pellizcando. Acaricié mi clítoris, cada vez más rápido, más fuerte, mis dedos entraban y salían de mi una y otra vez, sin parar. Sentía en mi espalda como crecía su erección, esos suaves latidos. Lo estaba consiguiendo, un poco más, y …
“Vamos a follar toda la noche, voy a adorarte hasta que salga el sol, besaré cada centímetro de tu cuerpo, incluida esa preciosa cicatriz que aun no me has dejado ver”
Esa sola frase desencadenó en mi cerebro mil y una sensaciones, su polla ahora estaba totalmente dura apretada contra mi espalda.
Consiguió excitarme y mis movimientos se volvieron más y más rápidos, el agua se movía agitada por mis movimientos como si fueran olas, sus caricias, sus besos, mi sexo y … siiii... lo conseguí.
Cerré los ojos y me quedé inmóvil entre sus brazos, mi respiración se fue calmando, y el agua dejó de moverse.
Besó de nuevo mi cabello mojado al tiempo que susurraba
-”Aun dudas de ti..., vamos te toca la medicación, será solo un pinchazo y luego preparemos juntos algo para cenar”
Me giré y le bese como hacia tiempo no besaba a nadie.

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