martes, 24 de febrero de 2009

DESPIERTA NO LO RECUERDO


No sé la razón, pero aquél día me había levantado muy caliente. Había soñado que estaba en una playa, pero no estaba sola, tenía la compañía de un hombre. Su cara me resultaba familiar pero era lo único que no lograba distinguir.

Acababa de salir del agua y mi cuerpo estaba mojado, sin sostén y con un tanga diminuto de color negro.

Se ofreció a darme un masaje, pero mi respuesta fue decirle que no, pues en esos momentos no disponía de dinero para pagarle por sus servicios. Él, con una sonrisa burlona, me contestó que ya se lo pagaría en otro momento.

En fin, que me tumbé boca abajo y me dispuse a que me diera ese masaje.

Me susurró al oido que me relajara, que cerrara los ojos y que me concentrara en oír el mar, los pájaros y el viento.

Extendió mis brazos hacia delante y comenzó, con sus manos delicadas, a masajearlos. Luego, prosiguió por el cuello, la espalda, las piernas y los pies. Yo me sentía transportada a otro universo, según iba bajando, me iba relajando cada vez más.

Cuando acabó por los pies, empezó, de nuevo, por los brazos entreteniéndose más que la primera vez. A continuación, bajó suavemente hacia los hombros y el cuello, siguiendo por la espalda.

En ese momento, estaba yo en el séptimo cielo, cuando sus manos se dirigieron hacia el comienzo de mis pechos, consiguiendo que me diera un respingo y se me endurecieran los pezones.

Dándose cuenta de la situación, siguió un poco más y prosiguió hacia abajo, masajeando la zona lumbar, después las nalgas y la ingle. En esos momentos me sentí desfallecer de placer. Mi tanga se estaba humedeciendo y mis pezones cada vez estaban más duros.

Su polla me rozó por unos instantes, cuando siguió dando masajes a mis piernas…Dios…estaba dura y seguro que estaba tan excitado y caliente como yo…mmm

Al llegar a los pies, pensé que todo había acabado. Me equivoqué, no hacia más que empezar.

Me preguntó que si me gustaba y al contestarle que sí, me indicó que me tumbara hacia arriba.

Me vendó los ojos (eso me recordaba a otras vivencias recientes) y volvió a masajear mis brazos, mi abdomen y mis piernas. Cuando finalizó, comenzó de nuevo, pero esta vez, desde abajo hacia arriba.

Mis pies, mis piernas, mis ingles. En ese punto, se entretuvo bastante, me apartó el tanga y con los dedos empezó a tocarme suavemente el clítoris.

Mis sonidos sólo eran gemidos de placer, acompañando el movimiento de sus dedos sobre mi cada vez más endurecido clítoris.

Al decirme que tenía un coño bonito, mis gemidos fueron aún mayores. Así que, en respuesta a ellos, introdujo sus dedos hacia el fondo, masturbándome suavemente. Con la otra mano, me acariciaba por afuera del coño hasta que subió a mis pechos. Por fin, con las dos manos, cogió mis pechos y empezó a tocarlos, cada vez más deprisa, con más deseo. Mis pezones se perdían entre sus dedos, apretados cada vez con más fuerza.

De repente, cuando parecía que me iba a correr, paró y acercó su polla a mis labios, pidiéndome que se la chupara, cosa que hice con sumo placer, pues estaba muy caliente y la necesitaba en mi boca.

Al poco, la sacó de mi boca y me la clavó en el coño, penetrándome con una fuerza animal.

Me estuvo follando a fondo un buen rato, mientras nos comíamos la boca. Su polla entraba y salía de mi lubricado coño una y otra vez, hasta que me susurró que quería darme por el culo. En esto yo era virgen, nadie me había penetrado por el culo jamás. Había oído que era placentero y quería probar de una vez. Y que mejor momento que aquél.

Empezó a acariciar mis nalgas y mi agujero estrecho, cerrado y virgen. Fue una sensación nueva y de mucho, mucho placer. Mi coño estaba muy húmedo y esta humedad pasó a formar parte de mi culo que con la ayuda de sus dedos y de su lengua, se iba dilatando cada vez más y más.

En ese instante, mi mente sólo se centraba en que su polla, caliente, dura y venosa, me follara. Así lo hizo. Me folló de nuevo por el coño apretando mis pezones, chupando mi pechos y gimiendo, al igual que yo.

De repente, paró y mi cuerpo empezó a dar espasmos del placer que sentía. Me había corrido como nunca.

Con una orden excitante, me dijo que me pusiera a cuatro patas y me agachara, que no hiciera nada, sólo sentir su polla.

Me golpeó las nalgas con ella…mmm….se empezó a mover lentamente presionando con su polla en medio de mis nalgas, subiendo y bajando aquel trozo de carne caliente a lo largo de mi culo, hasta que posando sus manos sobre mis nalgas, y tras haberme trabajado el culo con sus dedos, de una sola embestida me clavó aquella polla que tanto dolor y gusto me estaba dando.

Mi estado era de éxtasis total. Perdí la noción del tiempo con su polla clavada en mi culo, hasta que juntos, nos corrimos y nuestros cuerpos húmedos pararon de moverse, jadeando y felices.

Sin articular palabra, nos tumbamos frente a frente, me quitó la venda y por fin nos miramos largamente. Esa mirada de ojos marrones que conocía tan bien, pero que no relacionaba con cara alguna, me hizo pensar en quien era…hasta que me dió un beso, un beso largo y húmedo.

Fue, en ese instante, cuando le ví por fin la cara y me empecé a reír, mezcla de felicidad y placer, pues el hombre que me había follado de maravilla era….despierta no lo recuerdo, tendré que volver a cerrar los ojos...mmmm

4 comentarios:

  1. Jajajajajaj.... Lastman!!!! eres bueno... muy bueno... me encanta leerte.
    Des besiers chauds puor toi mon diable.

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  2. Bonjour, ma chere fille.
    Eso es que me lees con la más encantadora de tus sonrisas, la vertical, y mira que la horizontal me pone de cojones.
    Por cierto, me encanta la picture que pusiste. Lo sabes bien.
    Plus chaudes encore les miens.

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  3. Un comentario aparte de la entrada (mmm...por la puerta de atrás, tan prieta, tan caliente, tan profunda, tan deseada...mmm), me encanta el gusto que tienes para "decorar" mis trobas.

    Y hablando de todo un poco, no sé si te lo había dicho, me imagino que sí, pero para mí es un auténtico placer (hormonal y tradicional) leer tus comentarios, tus entradas (mmm...por la puerta de atrás, tan prieta, tan caliente, tan profunda, tan deseada...mmm), pero contemplar las fotos que pones, es el complemento ideal.

    Remuacs al estilo nocturno.

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